The «GAMING» agenda.

Los anglosajones, tan dados a los acrónimos, han conseguido imponer al mundo términos como PIGS o BRICS, jugando con el sonido de las palabras cerdos o ladrillos, para referirse a ciertos grupos de países. Quizá nosotros deberíamos corresponder con alguna aportación similar. Sería bueno empezar a hablar de «la agenda GAMING» como acrónimo de la agenda temática con la que la vieja izquierda trata de darse un nuevo maquillaje. Jugando con su significado inglés, jugar, especialmente con videojuegos u otros dispositivos de realidad virtual, y con el significado en Venezuela del término gamín (persona sin oficio ni ocupación), deberíamos desenmascarar cómo la izquierda usa los temas de la agenda GAMING para jugar con la verdad y las buenas intenciones de mucha gente, a falta de tener mejores ocupaciones.

GAMING es el acrónimo en inglés que propongo y está formado por las palabras gender, abortion, migration, indigenism y green; es decir, la agenda de ideología de género, aborto como derecho de la mujer, puertas abiertas a la migración, indigenismo con revisionismo histórico, especialmente aliñado de hispanofobia, y ecologismo según convenga llevado hasta el animalismo, que rebaja al hombre a un simple animal más, presentándolo como una plaga, el más dañino de toda la creación.

La agenda no es nueva, ni siquiera es posterior a la caída del muro, nació mucho antes como estrategia de penetración en occidente. Lo que sí es relativamente nuevo es ver cómo ha conformado un paquete cerrado, un todo al que un verdadero progresista debe adherirse sin matices. De ahí que al ser una sola cosa, sería conveniente usar un solo nombre. Todos los temas están conectados y son planteados simultáneamente para tratar de hundir a su viejo enemigo, la democracia liberal.

Para lograrlo, conviene saturar los odiados países «capitalistas» con más migrantes de los que saben que pueden acoger con dignidad, creando grandes bolsas de población sin integrar, sin recursos para vivir dignamente y que se ofrezcan a trabajar sin contrato y sin garantías, fomentando una nueva esclavitud, manteniendo las redes de tráfico de personas, de abusos de menores y de trata de blancas.

A la vez, se intenta reducir la natalidad de la población nativa de estos países con el aborto y la ideología de género, que incluye un feminismo excluyente y rasical, para reducir su peso específico en una o dos generaciones. Ayudaría a esto quitarle a la gente las ganas de luchar por la vida, mediante la eutanasia. Un estudio de la universidad de Harvard (2010) mostraba que el impacto en los demás de una persona negativa (y negativo es apoyar el aborto, la eutanasia o mirar para otro lado ante las cifras de suicidio) es diez veces superior al de las personas positivas. Mientras que una persona positiva sólo podía influir positivamente en otra en un 11%, las de actitudes negativas podían duplicar (incremento del 100%) su efecto. Quizá por eso las sociedades siempre se protegieron de ese tipo de personas, porque siendo un 10% pueden tener el mismo impacto que el 90% restante.

Junto a ello, hay que imponerles a los estados más avanzados un sentimiento de culpa por su Historia de exploraciones y colonizaciones para se avergüencen de sus orígenes, fuera de todo contexto histórico, y que esta ruptura con la tradución les lleve a abandonar sus valores y principios culturales. Da igual si un país como España era más pobre que Venezuela en 1940. Se trata de que la gente crea que ahora somos más ricos por el oro que trajimos de América 200 años antes (el cual, por cierto, era el 20% de lo extraído; el 80% se quedaba allí).

Por si esto no hiciera suficiente mella, hay que plantearles a los países más desarrollados que los humanos somos la plaga de este planeta, que no somos hijos de Dios con el derecho y el deber de un uso racional y responsable de los recursos naturales, sino una especie de virus o cáncer para el planeta; que somos sólo un animal más, como el toro, la paloma, el cerdo o las gambas.

Se trata de usar todo esto hasta hacer caer «el sistema». Para ellos es un juego, un experimento social. Da igual a lo que nos lleve con tal de destruir lo que somos, porque es lo que detestan. La agenda GAMING es un paquete cerrado y coherente y el que no lo acepte será juzgado y condenado por la nueva inquisición como homófobo, machista, fascista, racista, genocida, antiecologista y lo que caiga; y se pedirá que no puedan opinar y mucho menos dedicarse a la educación. Puede que ni siquiera la de sus propios hijos. GAMING no es ningún juego.

José A. Ramos-Clemente y Pinto.
Secretario de organización.

Nota: El estudio citado de Harvard es:
«Emotions as infectious diseases in a large social network: the SISa model.» By Alison L. Hill, David G. Rand, Martin A. Nowak and Nicholas A. Christakis. Proceedings for the Royal Society B, Published online before print, July 7, 2010.

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