Del género como ciencia al género como ideología.

Todos los estudios de antropología sobre sexo y género en distintas culturas (sirva como ejemplo el basado en los atoni, un pueblo de la parte indonesia de la isla de Timor) resaltan que el género se basa en el consenso social en torno al rol que asume un ser humano o un objeto.

El género es la construccion social sobre el sexo en los seres vivos (no aplica a organismos asexuales) pero también puede ser sobre algo asexuado (el mar, la mar, la luna, el sol).

Nunca, en ninguna cultura (ni en la de las más remotas tribus alejadas de planteamientos religiosos monoteístas, ni en las sociedades matriarcales) ha sido o es algo basado en el deseo de un individuo.

La mezcla interesada de convertir el deseo individual de unos pocos en un forzado consenso social para que el concepto género encaje en una nueva definición es una contradicción in terminis porque se argumenta con el respeto a la decisión individual mientras que lo que se persigue es imponer un consenso social.

Metcalf, P. (2007). Anthropology. London and New York. Routledge.
p.123.

Imponer un consenso es otra contradicción. Hacer legislaciones punitivas al disidente no es consenso social pero puede forzar una normalización que asfixie el que piense distinto, en un experimento social a gran escala de terribles consecuencias para la especie humana.

Y aquí vamos a la tercera contradicción, porque los que más abanderan la causa ecologista y dicen ver al ser humano como una especie, esos que no apoyan que cada individuo queme la parte de bosque que le corresponda o contamine su porción de agua de río (imposibles ecológicos), pierden de vista la dimension ecológica de supervivencia como especie, permitiendo que cada cual queme su cuota genética con una identidad de género.

El concepto género remite a una realidad social universal, que cada sociedad definirá de una manera; de la misma manera que la idea de un único Dios creador es interpretada de distintas formas por las religiones monoteístas. Las ideas que se construyen con um concepto deberían respetar su significado y no destruirlo. Y esta es la cuarta contradicción. No se sostienen ideas como «violencia de género» si se basan en pervertir el concepto «género», porque de existir la supuesta «violencia de género» abarcaría cosas tales como forzar el rol que una sociedad ha consensuado en torno a lo que es el sexo, es decir violentar el género. En ese caso, los violentos o violadores de género son aquellos que quieren destruir dicho consenso social a golpe de leyes y porrazo de series de televisión.

José A. Ramos-Clemente.

Secretario de Organización.

Cristianos en Democracia.

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