¿Izquierda o derecha? NO, VIDA O MUERTE. Basta de hipocresía.

Esta es la elección real a la que nos enfrentamos los votantes andaluces el próximo 2 de Diciembre. Mientras que al «stablishment político» le interesa que sigamos en la vieja idea de «derechas o izquierdas» a la hora de debatir sobre nuestro voto en unas elecciones, lo cierto y verdad es que hoy en día son 2 frentes los que concurren a las elecciones. En Andalucía, por ejemplo, de los 26 partidos / coaliciones que concurren, el frente de la muerte lo conforman 25 partidos y el de la vida tan solo 1.

         Esta es la elección real a la que nos                                               enfrentamos

 

Izquierda y derecha comparten objetivos, y el principal es manipular a las personas para sus intereses. Marxismo y Capitalismo coinciden en la necesidad de crear sociedades fácilmente manipulables, uno para sus imposiciones ideológicas, otros para sus objetivos económicos. Y lo cierto es que la cultura de la muerte beneficia, y mucho, a ambos y perjudica al bien común.

La cultura de la muerte es la que impone que la vida de una persona puede llegar a no tener valor, o que no merece la pena ser vivida; la cultura de la muerte es la que pregona el individualismo y el egoísmo que lleva al ser humano a vivir en una plena insatisfacción permanente, que cree que puede mitigar a base de comprar, gastar, tener y consumir. La cultura de la muerte no quiere personas que trascienden, no quiere seres interesados en cultivar su espíritu, pues eso les llevaría a plantearse el nivel moral de sus dirigentes. La cultura de la muerte necesita sociedades basadas en los instintos primarios, de ahí que ambos, comunistas y capitalistas, hayan encontrado en la ideología de género un «filón» para sus objetivos, pues a la vez que permite mantener la lucha de clases en la relación hombre-mujer, posibilida manipular, desde la infancia, a las sociedades para «animalizarlas» cuanto antes mejor.

En mayor o menor medida, todos los partidos «mayoritarios» (PP, PSOE, CIUDADANOS, PODEMOS, NACIONALISMOS…) forman parte de esa cultura de la muerte y comparten estos objetivos, y para ello no tiene el más mínimo ápice de vergüenza de ir en contra de las familias y contra los derechos de los padres a educar a nuestros hijos en libertad, una palabra que, cada día más manipulada, la sociedad entiende en contra de su sentido primordial.

Así pués, nos encontramos en un momento crítico, en el que, con nuestro voto, poner freno al avance la muerte y llevar algo de luz de nuevo a nuestros parlamentos con partidos que hablen de la importancia de la vida desde su concepción hasta su fin natural, de la familia, del bien común. Sin duda, son opciones muy mejorables, no lo discutimos, pero no podemos ser a estas alturas tan hipócritas como para querer colar el mosquito, mientras nos tragamos el camello, y exigir la máxima altura moral y social a las nuevas opciones políticas a favor de la vida mientras votamos y sostenemos opciones que acaban con la vida de 100.000 niños al año en España. Hipócritas es una de las palabras que con más frecuencia repite Jesucristo a lo largo de los evangelios a sus contemporáneos, pero no olvidemos que su palabra no conoce límite temporales … ¿porqué será?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *