En la Tierra como en el Cielo

Se cumplen en estos días los 50 años de la llegada del hombre a la luna. Una cumbre en el desarrollo científico de la humanidad. Aunque muchos pretenden hacernos creer que ciencia y religión están enfrentadas, nada más lejos de la realidad. Convendría recordar que fue Roger Bacon, un fraile franciscano inglés, quien, en el siglo XIII, estableció el metodo científico. Fue el jesuita croata Ruder Boscovich, en el siglo XVIII, el que propuso la teoría sobre la estructura de la materia y está considerado el padre de la teoría atómica. A principios del siglo XX, el sacerdote belga Georges Lamaitre fue el primer científico en proponer la teoría de la expansión del universo y otras más, atribuidas erróneamente a Hubble, entre ellas la teoría del Big-Bang.

Ciencia y Fé siempre han estado unidas, que no te engañen…

La primera persona en doctorarse en informática en los Estados Unidos, en 1965, fue mujer y monja católica, Mary Keller, que también fue una de los tres creadores del lenguaje de programación BASIC. De ninguno de ellos y de cómo su Fe les impulsaba harán una película. Fue un presidente católico el que tomó la firme determinación de llevar un hombre a la luna antes de que acabara la década de los 1960s. Así, un día de la Virgen del Carmen, patrona de navegantes, nautas de mar o del cosmos, el 16 de julio de 1969, bajo su segura protección, se lanzó el Apollo XI camino de nuestro satélite natural. Para rematar la faena, el mismo día en que el hombre ponía el pie en la luna, el 20 de julio, el coronel Aldrin celebró allí mismo una eucaristía. Para un cristiano, el progreso basado en la dignidad humana y orientado al Bien Común es la manera de hacer Su voluntad, así en la Tierra como en el cielo.

José A. Ramos-Clemente y Pinto.

Secretario de Organización.

Asociación Cristianos en Democracia.

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