Por una vuelta al cole sin Pornografía… ¿Nos ayudas?

El acceso de los menores a material adulto y pornográfico ha ido en aumento en los últimos años, favorecido por los contenidos digitales que fácilmente se pueden consumir. Así lo alerta la Asociación para la Sanación y Prevención de los Abusos Sexuales en la Infancia(ASPASI) que considera «vital» tanto proteger a los niños de este contenido «que no saben después manejar» pero sí reproducen entre ellos, como concienciar a los padres sobre pautas de prevención.

Ayúdanos a enseñar a nuestros hijos a decir NO a la PORNOGRAFÍA.

En la sociedad actual, los niños están expuestos a modelos de sexualidad para los que todavía no están preparado. la tendencia creciente deja la educación sexual de los adolescentes en manos de la industria pornográfica y de la «falta de empatía que promueve frente a la explotación sexual».

La educación sexual en el ámbito familiar se convierte en necesaria e imprescindible desde cortas edades y de forma integral. Educar en torno a conceptos como la plenitud de las relaciones sexuales en su momento oportuno, el consentimiento o la autonomía es vital para luchar contra la falta de empatía y asegurar que los hijos disfruten de una vida sexual sana en un futuro. Nadie, ninguna persona, estamos libres de que alguno de nuestros hijos acabe siendo parte de una «manada» o de que alguna de nuestras hijas acabe subiendo a internet fotos o vídeos de contenido sexual.

¿Qué efectos tiene la pornografía en los adolescentes?

En mentes aún no formadas sobre relaciones afectivas y sexuales el consumo de pornografía puede generar confusión en cuanto a los roles, el funcionamiento sexual, el tipo de prácticas llevadas a cabo…

Cada vez son más los expertos que examinan la relación que existe entre la pornografía y los actos sexualmente agresivos. Neil Moshe Malamuth, profesor de piscología de la Universidad de California, comparó el uso de la pornografía al del consumo de alcohol sosteniendo que, si una persona sexualmente agresiva por naturaleza veía grandes cantidades de porno, era más propensa a realizar actos sexualmente agresivos.El consumo de porno puede conllevar ansiedad que puede traducirse en disgusto, enfado, vergüenza, conmoción…

Además, el consumo de porno puede conllevar ansiedad que puede traducirse en disgusto, enfado, vergüenza, conmoción… o incluso la obsesión de querer realizar aquello que se ha visto en pantalla.
Si todos estos ingredientes bailan en el cerebro del adolescente, quien todavía no posee la experiencia y la madurez para procesarlos ni cuestionarlos, corre el riesgo de asumir como válidas todas estas conductas y relaciones e imitarlas.

Robin Morgan, autora del acertado axioma: “La pornografía es la teoría, la violación es la práctica”. Si la contundencia y generalización del argumento pueden hacerlo discutible, una leve corrección del mismo lo convierte en inapelable: “La pornografía es la teoría, la prostitución es la práctica” (Alberto Lema, en Una puta recorre Europa plantea que irse de putas es como pagar una violación).

En un magnífica columna en El País, titulada Mirones del horror,Manuel Rodríguez Rivero lo explica así: “Sólo mediante la cosificación absoluta de las víctimas —a las que no se considera seres humanos— es posible reducir su sufrimiento a puro espectáculo que merece ser compartido (…) Al final, la víctima (y su suplicio) pierde realidad: tiende a ficcionalizarse. Y en ello (cada vez más) estamos”.

El daño social que la invasión de la pornografía en Internet está
generando debe frenarse y regularse.
Deben establecerse mecanismos que impidan a un menor de edad acceder a este tipo de contenidos (mecanismos que la industria vulnera una y otra vez, como ya hemos demostrado en algunos vídeos  publicados este verano, donde expertos en la materia nos explican como lo hacen). Mecanismos que impidan la producción y distribución de contenidos pornográficos donde no exista una plena garantía de la libertad de los actores y, sobre todo, las actrices. Y por supuesto mecanismos que impidan la producción y distribución de contenido pornográfico en los que se simulen vejaciones y malos tratos continuos hacia las mujeres.

Es curioso que somos millones (personalmente, diría que la gran mayoría de la sociedad) la que está de acuerdo con estas medidas pero, sin
embargo, el miedo a no parecer modernos nos paraliza e impide actuar,
cuando, lo que está en juego, es el futuro y la estabilidad emocional de nuestros hijos.

Ayúdanos a evitar que la pornografía llegue a nuestros hijos

Todo tiene un principio y tú puedes formar parte de este comienzo de acción civil y social para frenar este fenómeno de cuyas consecuencias somos todos conscientes a través de los informativos diarios: Violaciones grupales, incremento de delitos sexuales, incremento de crímenes en los que el móvil sexual está implícito, incremento de casos de suicidios en jóvenes por prácticas sexuales grabadas y difundidas con móviles en internet… No se trata solo de frenar el avance de la pornografía como el «gran maestro» de la sexualidad de nuestros hijos, sino de unirnos para ofrecer y hacer llegar a nuestra juventud alternativas que le permitan seguir viendo la sexualidad como algo absolutamente maravilloso y placentero, pero para la que hay que prepararse y, sobre todo, saber esperar de forma oportuna. ¿Nos ayudas? Puedes inscribirte en nuestra base de datos de voluntarios del proyecto en este enlace:
https://cristianosendemocracia.com/proyecto-regulacion-acceso-pornografia/

Asociación Cristianos en Democracia

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