Dignidad de la Mujer: ¿Y si empezamos por los principios?

El 29 de junio de 1995, Juan Pablo II escribe una Carta a las mujeres, en ella vuelca toda la riqueza de su reflexión, admiración y cariño por lo que descubre en el sexo femenino. Acuña un término: “el genio femenino”, que resulta un referente para los estudios sobre la mujer (n. 10). San Juan Pablo alza su voz contra el difundido hedonismo que fomenta la explotación sistemática de la sexualidad e induce a la mujer a cooperar con la corrupción, al hacer uso mercenario de su cuerpo, algo ya incluso profetizado por Pablo VI en 1968, en la Humane Vitae.

Antes incluso que organismos como la ONU, hace un llamado a los países y a las instituciones internacionales para devolver a la mujer el pleno respeto a su dignidad y a su papel, algo mucho mas allá que la mera lucha contra las injusticias que venía sufriendo desde décadas. En este aspecto, cabe también la reflexión de cada mujer sobre su responsabilidad de hacer buen uso de las riquezas de “su genio”, y reconocer que en no pocas ocasiones ha permitido la cosificación de su cuerpo, y con el relajamiento de su vida moral también ha sido causa del deterioro de la sociedad.

La carta Mulieris Dignitatem nos recuerda que en el origen hubo una relación de armonía y unidad entre hombre y mujer. Puedes ver un interesante video sobre San Juan Pablo II y su especial amor a las mujeres en este enlace

Pero a pesar de lo dicho sería un error, alertaba el papa Wojtyla hace tres décadas, que la mujer, para liberarse del dominio injusto del hombre, se apropiara o imitara algunas de las características más propiamente masculinas en contra de su propia originalidad femenina. Por este camino, aseguraba: “La mujer no llegará a realizarse, y sin embargo podría deformar y perder su riqueza esencial”. La igualdad de la que habla un feminismo radicalizado es reductiva y pierde la riqueza de la diferencia hasta llegar al desolador panorama de nuestros días, pues no se conoce negación tan radical dela mujer y su dignidad como la que propone la actual “ideología de género”.

Desde la Asociación Cristianos en Democracia queremos recuperar el papel insustituible de la mujer en los múltiples aspectos de la familia y la sociedad. También Ratzinger cita el “genio femenino” cuando las mujeres están firme y activamente presentes en la familia (sociedad primordial y en cierto sentido soberana), pues en ella se plasma el rostro de un pueblo y sus miembros adquieren las enseñanzas fundamentales.

En familia se aprende a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a otras personas en cuanto son respetados, aprenden a conocer el rostro de Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones. Cuando faltan estas experiencias fundamentales, el conjunto de la sociedad sufre violencia y se vuelve generador de múltiples violencias.

Mulieris Dignitatem, que ha cumplido 31 años este año 2019, denomina a la mujer «guardiana del ser humano». Necesitamos, como decía Carmen Sánchez Maillo en su magnífico artículo del año pasado en El Debate de Hoy que resurja con más fuerza y autenticidad el verdadero genio femenino, aportando su enorme sensibilidad por el ser humano en la vida familiar, social y laboral. La humanidad ha quedado confiada de un modo especial a la mujer, dado que su misión particular está en el orden del amor.

Asociación Cristianos en Democracia.

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