¿Acabar con la pobreza? Claro, eliminando, poco a poco, a los pobres.

Escalofriante artículo de HISPANIDAD en el que podréis comprobar como la «incultura de la muerte» es, ante todo, un negocio y, sobre todo, la vía para mantener el equilibrio mundial de países pobres a los que poder seguir explotando económicamente sin que su crecimiento demográfico desemboque en revueltas civiles.


A los ricos les molestan los pobres. Los Rockefeller, Gates, Hewlett o Packard mantienen una sutilísima tesis: para acabar con la pobreza lo mejor es eliminar a los pobres. A ser posible antes de que nazcan.

Pero esto no es nada nuevo. Los artífices del Nuevo Orden Mundial llevan trabajando en ello desde hace décadas, a partir de la II Guerra Mundial, donde a través del Desarrollo de la ONU y sus multiples conferencias sobre población (El Cairo, Pekin…) se han ido consolidando sus planes.

El llamado memorándum de Jaffe, escrito a Berelson en 1969, no sólo plantea el control de la población por medio de la anticoncepción y el aborto legal, sino también analiza las esterilizaciones, el fomento de la homosexualidad, o como sacar a la mujer del hogar para convertirla en un elemento productivo y que así no tenga hijos (se parece mucho al mundo de hoy en día, ¿verdad?)

A las embarazadas les están dando fármacos peligrosos y luego las mandan a sus casas para que, aisladas, expulsen el cuerpo de sus bebés abortados.

El profesional de la salud, que conoce de estas pruebas en Burkina Faso, explicó a ACI África que “hemos hecho estas pruebas de Gynuity en los dos hospitales universitarios de Burkina Faso, para manejar el aborto con misoprostol que incluía un paquete para la etapa del postaborto”.

Dijo que el proceso incluye la realización de “un ultrasonido para encontrar la posible malformación (en el no nacido) que es incompatible con la vida. Tienes que consultar a los especialistas antes de hacer el aborto”.

Buscan un fármaco que, en el caso de que el feto ya esté muy formado y se proceda a extirparlo, detenga las hemorragias con las que las ‘pacientes’ pueden desangrarse

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