¿España 2020 o España 1936?

El PSOE lleva jugando a dividir a los Españoles desde que en 2007, el tristemente célebre Zapatero, aprobara la Ley de Memoria Histórica. Una Ley hecha para reabrir heridas, para impedir la paz y la reconciliación alcanzada durante los últimos 30 años anteriores a su llegada pero, sobre todo, una Ley preparada a conciencia para crear un clima de odio y tensión en España, favorable siempre a las estrategias de la izquierda, basadas en la visceralidad en lugar de en la razón (pues la razón precisamente demuestra que allí donde gobiernan, acaban arruinando las sociedades que gestionan).

Y es que a pesar de haber dominado la cultura durante los 30 años siguientes a la llegada de la Democracia a España, la izquierda ha ido perdiendo cada vez más fuerza social. A pesar de haber anulado de los libros de historia de los centros escolares la sangrienta historia reciente del comunismo, los jóvenes estaban cada vez más acomodados y acostumbrados a una sociedad democrática y pacífica… y entonces, llegó Zapatero, y el marxismo cultural mas virulento se apropio del Partido Socialista para devolver a la sociedad el odio, el enfrentamiento, y la tensión que la izquierda radical necesita crear para no desaparecer de la escena política,

La Izquierda necesita mantener un clima de odio y tensión para no desaparecer.

El drástico recorte de derechos y libertades individuales que se avecina, por obra y gracia de un gobierno radicalizado y extremista, apoyado en delincuentes y terroristas, cuyo único objetivo es destruir el Estado, es una espada de Damocles que se cierne sobre nuestras cabezas y pagarán los más débiles. Una amenaza concretada en un acuerdo de gobierno (es un decir) que propiciará barra libre para muchos violentos que toman las calles con cualquier excusa, la impunidad de los totalitarios que pretenden imponer su pensamiento único, en el ámbito legal, económico, social o moral y permitirá otorgar un soporte de presunto respaldo jurídico a la persecución de determinados colectivos como la sanidad privada, la educación concertada, el derecho a la vida y, por supuesto, la iglesia católica, fácil objetivo para ellos, pues saben que no nos rebajaremos nunca a su nivel.

Como bien declara Guillermo Rodriguez en este estupendo análisis del portal Gente de Paz, El silencio nos hará cómplices de lo que ocurra. Como hace cómplices a todos y cada uno de los votantes de cualquiera de las fuerzas políticas implicadas en este gobierno. No sirve encogerse de hombros y decir que la culpa es de quien lleva las riendas. Cada ataque, cada pintada, cada insulto, cada derecho vulnerado, será responsabilidad de todo el que calle ante la injusticia y de quién lo respalde con su voto. Si pretenden expropiar nuestros templos, habrá que protestar y hacer todo lo que legalmente esté en nuestra mano para evitarlo.

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