¿Libertad? Solo la verdad nos hace libres.

El Estado de Alarma decretado por el Gobierno de España y la situación de confinamiento que viven millones de hogares Españoles nos animan a hacernos la siguiente reflexión… ¿Somos verdaderamente libres? ¿De que depende el concepto de libertad de las modernas sociedades del Siglo XXI?

Efectiva, y lamentablemente, el concepto de libertad había derivado desde hace décadas en una extraña y vulgar cuestión de «hacer lo que me de la gana» y, sobre todo, se había convertido en un peligroso «dios» de estas sociedades modernas profundamente secularizadas. Soy libre para matar un bebé en mi vientre. Soy libre para determinar mi sexo. Soy libre para cambiar el sexo a mi hijo. Soy libre para mantener relaciones sexuales cuando y con quien quiera. Soy libre para ser infiel a mi mujer o a mi marido. Soy libre para decidir cuando y como morir… Son solo ejemplos de como el concepto de libertad ha involucionado» en la segunda mitad del Siglo XX, hasta llegar en el Siglo XXI a generar unas sociedades que confundían libertad con libertinaje y derechos con deseos.

¿Se puede ser libre en una situación de confinamiento? Por supuesto.

Y de repente, llega un microscópico organismo que nos pone en la verdad. No solo no son libres para decidir sobre ninguna de las afirmaciones anteriores sino que, a día de hoy, ni tan siquiera son libres para salir de casa, lo que, para la mayoría de la población desde casi el primer día, ha supuesto la necesidad de buscar de forma urgente una válvula de escape que le permitiera no renunciar a su tan ansiado dios, la libertad, en las ventanas, terrazas y balcones.

Ya lo dijo Jesucristo: La verdad nos hará libres. Porque no hay nada más efectivo que una sobredosis de verdad para empezar a ser un poco libres, de verdad. No somos dioses (afortunadamente) y la felicidad no se encuentra únicamente en hacer lo que nos place cuando nos place. Somos seres muy limitados, criaturas, al fin y al cabo, pero, por supuesto, somos capaces de ser felices sin necesidad de proyectas esa felicidad en lo que aparentamos en nuestras vidas. ¿Se atreverá esta sociedad a intentar ser feliz durante el confinamiento? Eso sería un peligro enorme para el «sistema» de las sociedades de consumo actuales, pues en el momento que muchos descubran que se puede ser feliz, e incluso libre, sin salir de tu casa, sin ir al gimnasio, sin ir de compras, sin vacaciones de semana santa, sin una forma de vida determinada por otros, y no por uno mismo, el ser humano podría, de nuevo, tener la tentación de volver a ser capaz de decidir sobre sus actos, gracias al conocimiento de la verdad.

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