El lugar más peligroso para un afroamericano es el útero

Buscando en la hemeroteca datos y cifras sobre los afroamericanos abortados, nos hemos encontrado con esta sorprendente noticia del año 2011. Una campaña publicitaria por un grupo pro vida que denunciaba ya entonces el genocidio de los negros en Estados Unidos, donde la mayoría de los abortos son entre personas de raza negra (si a alguien le molesta nuestro lenguaje lo sentimos, pero como creemos que llamar a una persona «negra» no es un insulto, no vamos desde luego a cambiar el uso de la lengua castellana para complacer a los «ofendiditos» a los que le suena mal la palabra «negro» pero ni se inmutan cuando escuchan «aborto»).

Y es que las cifras son tozudas, por mas que la izquierda pretenda manipular la realidad y re-escribir la historia. Desde la puesta en marcha de la Ley del Aborto en Estados Unidos, el 75% de los negros muertos de forma inesperada en Estados Unidos HAN SIDO ASESINADOS MEDIANTE EL ABORTO (más de 15 millones).

Para implantar sus planes de control de la población mundial, la masonería sabía perfectamente por donde debían iniciarse: Ofreciendo una solución simple y rápida a las clases más desfavorecidas para poder abortar sin apenas gastos, en un país donde si no tienes seguro médico, te dejan morir, literalmente, en la puerta de un hospital, pero si quieres abortar, hasta la llegada de Trump, podías hacerlo con «pulsera de todo incluido». Los afroamericanos, a pesar de su incansable lucha durante siglos para ser tratados dignamente como personas en EE UU, siguen sin conseguirlo a día de hoy, y no es un problema de racismo, sino una cuestión económica y de clases sociales, pero no se equivoquen, no se trata del problema de «clases» que dió origen al Comunismo, se trata del problema de clases que la masonería implanta como fórmula básica para implantar y mantener su Nuevo Orden Mundial, donde hace falta una gran masa de personas sin recursos y con poca cultura para sostener su perverso sistema de poner y manipulación, como hemos podido comprobar esta semana con las «movilizaciones» de los hipócritas antifas por todo el planeta.

(EL MUNDO) Una niña negra, con mirada inocente y vestido rosa, mira a los peatones y a los automovilistas desde una valla publicitaria como pidiendo compasión. Encima de ella, el cartel proclama sin rodeos: «El lugar más peligroso para un afroamericano es el útero».

El anuncio, sufragado por el grupo antiabortista de ‘Texas Life Always’, ha traído la controversia a las calles de Nueva York. El concejal demócrata Charles Barron ha sido el primero en denunciarlo como «racista» y ha pedido al Ayuntamiento que intervenga para quitarlo de la vista.

La valla estará, sin embargo, provisionalmente durante tres semanas en un cruce estratégico y muy transitado en el Soho, en la Sexta Avenida a la altura de la calle Watts.

«Estoy de acuerdo en que hemos ido muy lejos, pero es que la situación ha llegado ya demasiado lejos», se defiende el reverendo Derek McCoy, miembro de la directiva de Life Always. «La proporción de abortos entre la comunidad negra es alarmante, y es eso lo que estamos denunciando».

Los afroamericanos son el 12,8% de la población y sin embargo contabilizan el 36% de los abortos que se practican en Estados Unidos. En Nueva York, la proporción crece hasta casi la mitad. Un embrión ‘negro’ tiene tres veces más posibilidades de ser ‘abortado’ que un embrión ‘blanco’, según datos de Life Always.

La campaña está especialmente dirigida contra la labor desarrollada por las clínicas del grupo de planificación familiar Planned Parenthood en las barriadas pobres de las grandes ciudades, donde se registra el mayor número de interrupciones voluntarias del embarazo.

Anuncio publicitario en 2011 alertando sobre el genocidio afroamericano en EE UU mediante el Aborto.

«La valla publicitaria es ofensiva y discriminatoria», ha replicado Joan Malin, portavoz de Planned Parenthood en Nueva York. «Se trata de un esfuerzo para estigmatizar y humillar a las mujeres afroamericanas».

«Quería verlo con mis propios ojos para poder creerlo», asegura Scott Moreland, un taxista afroamericano que decidió desviarse de su ruta para tomar una instantánea del cartel con su teléfono móvil. «Se lo voy a enseñar a mi mujer esta noche, pero sé perfectamente lo que va a pensar: es indignante».

«Es la pura verdad, expresada de una manera muy clara», se defiende por su parte Chris Slattery, al frente del grupo antiabortista Mother Care FrontLine. «Los datos hablan por sí mismos: desde 1973 ha habido más de 13 millones de abortos entre los afroamericanos, comparados con los 2,2 millones de muertes por enfermedades cardíacas o las 300.000 por accidentes y muertes violentas».

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