El socialismo bolivariano en España de la mano de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez

La introducción de Podemos en el Gobierno de España de la mano del PSOE representa la introducción de los principios comunistas en el gobierno de España, (como ya hubiera ocurrido durante la segunda república en 1936). Existe una muy amplia experiencia de revoluciones comunistas durante la historia del siglo XX en muchos países de toda raza, lengua y nación y en todos ellos el resultado volvió a ser el mismo: Genocidios que ridiculizan numéricamente el genocidio nazi de los años 40, pérdida absoluta de libertad de la ciudadanía, la mentira como principal política de comunicación, persecución religiosa, y por supuesto, pobreza, excepto, claro está, para los pocos jerarcas comunistas.

ElNacional.com

Las simpatías de Pablo Iglesias hacia los regímenes comunistas y socialistas de América latina y las conocidas colaboraciones de Podemos con el régimen bolivariano evidencian que Podemos y Pablo Iglesias tiene el “know how” de cómo se introdujo la ideología comunista y bolivariana en estos países de América latina. La huida hacia delante de Pedro Sanchez y el silencio cómplice del resto del socialismo está permitiendo al vicepresidente pablo iglesias introducir los principios bolivarianos de raíz comunista en España.

Pero ¿en qué consiste el Socialismo Bolivariano?. Según algunos académicos como (Brewer-Carías 2010, Levitsky & Loxton 2013) los rasgos más antidemocráticos y que tiene mayor relación con la ideología comunista son:

La inexistencia de unas elecciones libres debido a la realización de frecuentes cambios sutiles que favorecen al partido en el gobierno y son permitidos por el Consejo Nacional Electoral cuyos miembros tienen afinidad con el gobierno.


La inexistencia de libertades civiles como por ejemplo la limitación en la libertad de asociación y de expresión. Estos ataques fueron dirigidos especialmente contra los medios críticos con el gobierno, revocando sus licencias de emisión, o reemplazando los directores por otros afines al gobierno, y por supuesto, el gobierno creó sus propios medios de comunicación.


La eliminación de la separación de poderes mediante el control del tribunal superior de justicia al modificar la legislación para obtener una gran mayoría en dicho tribunal. Igualmente se recurrió al amedrentamiento de jueces de rango inferior en varias purgas.


Exclusión de los partidos de la oposición impidiéndoles el acceso a los medios de comunicación, y usándolos en su contra. Igualmente la distribución de los fondos públicos se realiza con un criterio desproporcionadamente partidista, que consiste en que se financian abundantemente las administraciones que pertenecen al partido del gobierno y se reducen las transferencias para las administraciones del partido de la oposición.


Destrucción del estado derecho manifestado en algunos ejemplos concretos. Por ejemplo la voluntad del gobierno para realizar expropiaciones mediante una muy dudosa legalidad, la existencia de unos niveles de corrupción muy elevados como consecuencia de los procesos mencionados anteriormente, y unas tasas de criminalidad disparadas generando una sensación de inseguridad patente en la población.

A la vista de todo lo expuesto, cabe decir que el nuevo gobierno social-comunista de España está en disposición de alcanzar alguno de estos elementos que caracterizan al chavismo. Todos estos rasgos del chavismo implican el control de tres elementos: los medios de comunicación, la independencia de los jueces y lograr la supresión de la Monarquía. El primero de los elementos se ha obtenido casi por completo. La práctica totalidad de las televisiones privadas son exclusivamente afines a los partidos de izquierda y la crítica a estos brilla por su ausencia. Obviamente las televisiones públicas también están bajo el claro control del gobierno. El segundo también parece un claro objetivo de este gobierno. El nombramiento de la anterior ministra de justicia socialista como Fiscal General del estado, y el modo descarado en el que la abogacía del estado parece representar los intereses de los partidos en el gobierno evidencia este propósito. Un ejemplo concreto se puede observar en el cambio de su actitud sobre el juicio al golpe de estado en Cataluña en 2017, una clara injerencia del ejecutivo que terminó desencadenando la dimisión de Edmundo Bal. Por último, las presiones evidentes a la jueza Mercedes Alaya en el caso de corrupción del PSOE Andalucía o las fuertes críticas a la jueza del 8M (Rodríguez-Medel) también son síntomas de claro amedrentamiento sobre el sistema judicial. A ello se podría añadir la presión del gobierno sobre las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del estado mediante la destitución del Coronel Pérez de los Cobos. Todo ello representa una clara intimidación del gobierno para obtener la sumisión de estas instituciones.

El rey también es otro obstáculo para la constitución de un estado omnipresente socialista-bolivariano, por lo que los ataques a la monarquía a través de la publicación de las actividades supuestamente irregulares del Rey emérito parecen ir claramente en esta dirección.

Por último, en coherencia con el socialismo bolivariano, cabe decir que no es la primera vez que Podemos sugiere la expropiación industrial aprovechando la actual coyuntura económica, lo que unido al estado de creciente polarización social en la que se instiga el odio de clases, aspecto consustancial al comunismo, cabe considerar que se están dando muchos ingredientes para que se pueda producir una mengua del estado de derecho en España.

En definitiva los partidos en el gobierno de España, están dando pasos decididos que acercan claramente a España a un Socialismo Bolivariano, y ello es ciertamente algo que debe ser evitado. No solamente porque sería el enésimo intento de un país destruido por el socialismo, sino porque se aleja radicalmente de la justicia y porque avanza en la dirección opuesta a los valores cristianos como ha denunciado claramente Benedicto XVI a Hugo Chavez en varias ocasiones. Ante este maléfico plan solo cabe encomendare a las palabras del profeta Isaías ante el malévolo ataque a Judá: Haec dicit Dominus Deus, non erit et non stabit istud.

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