LAS NUEVAS LEYES DE INDIAS (1542): GERMEN CATÓLICO DE LOS DERECHOS HUMANOS

Como os prometimos, seguimos publicando semanalmente artículos para combatir la leyenda negra que, tanto sobre la Iglesía Católica como sobre España, han vertido durante siglos el protestantismo y la masonería, tantas veces difíciles de diferenciar.

Y cuando hablamos del protestantismo no nos referimos a nuestros hermanos protestantes, sino a los entes políticos que supieron aprovechar el cisma religioso para azuzar sus ansias políticas de independencia del reino de España (como los príncipes germanos y los países bajos) o los que lo usaron en su batalla por imponerse al mayor reino entonces conocido (como los reyes de Inglaterra)

Frente a las mentiras que la masonería y la izquierda han difundido los últimos 3 siglos sobre la Iglesia Católica y sobre España y la Hispanidad, relucen más que nunca LA HISTORIA, con mayúsculas, y la VERDAD. Os dejamos con este fenomenal resumen donde, por mucho que algunos se empeñen en ocultarlo, queda claro que solo hay un origen de lo que hoy se conoce como «DERECHOS HUMANOS»: La visión antropológica de la cultura judeo-cristiana, consolidada por la Iglesia Católica, que mientras los que ahora se jactan de «dignos» comerciaban con esclavos o negaban derechos a personas de cualquier raza que no fuera la suya, reconocía hace ya 500 años la igual dignidad de todo ser humano, sea cual fuere su origen o raza, como hijos de un mismo Dios.

Solo hay un origen de los derechos humanos: El reconocimiento de la igual dignidad de todas las personas que proviene de la visión antropológica judeo cristiana, consolidada por la Iglesia Católica.

Pero hablemos de Historia y de verdad. En un nuevo episodio por desmentir las falsedades de la leyenda negra y el revisionismo histórico actual arrollador contra la labor de civilización y misión de España en tierras americanas, hoy nos centraremos en la lucha por el reconocimiento y la defensa del respeto a la dignidad de todos los hombres, según defendía el historiador Rafael Altamira, donde por parte de la Monarquía Hispánica desde los Reyes Católicos, se recogió desde el primer momento el derecho intrínseco de la libertad natural, otorgada por Dios al hombre desde su nacimiento hasta su muerte. Siendo de este modo, necesario quitarnos este complejo generalizado que ha pasado a etiquetarnos como opresores y asesinos, sin maquillar por ello los abusos cometidos por parte de los españoles, pero dejando claro el espíritu legislador católico que se dictaba desde Castilla y que se fue estableciendo en América a lo largo del siglo XVI, en un territorio tan vasto y e inimaginable descubierto a finales del siglo XV.

De esta forma, destruyamos a la luz de las fuentes, los hechos y el rigor científico, la idea que durante tanto tiempo ha manipulado y manipula nuestra sociedad y que ahora ahonda con más virulencia que nunca; a diferencia de otros modelos imperantes de la época moderna europeos (portugués, holandés, francés y holandés…) y asiáticos (otomanos) donde existía el esclavismo o la aniquilación sistemática de los indígenas, población negra…por el puro sistema mercantilista, y que ahora se revisten con este revisionismo histórico que nos azota, como estandartes de los derechos y libertades fundamentales.

Por lo tanto, partamos de la idea principal en la que los Reyes Católicos ponen en práctica el Evangelio de San Mateo, donde dice el Señor “No se puede servir a Dios y al Dinero”, todo lo demás es una manifiesta manipulación de la historia a la que asistimos hoy en día.

Leyes Nuevas con un Espíritu Nuevo

Así pues y metiéndonos en materia, a raíz del descubrimiento y Conquista de América, el Papa Alejandro VI reconoció mediante la bula “Inter Caetera” en 1493 los territorios recién descubiertos a los Reyes Católicos, a condición de que se evangelizara a los nuevos súbditos. Cometido, que se profundizó aún más con el decreto dictado por la Reina Isabel I de Castilla en el que prohibió la esclavitud manifesta en el tráfico de indígenas que Colón empezó a practicar en sus viajes justificada como causa de guerra justa, debido a acciones de guerra según la mentalidad medieval de la época. Por lo que la Reina, ante tales hechos, no pareciéndole ético y moralmente reprobable este motivo, además de la redacción de Cédulas que prohibían la venta de esclavos indígenas, hizo asimismo especial hincapié en su testamento, antes de su muerte en 1504,en la defensa de la libertad, la dignidad de la vida y de los bienes de los naturales del nuevo mundo recién descubierto, destruyendo por completo el sistema de factorías esclavista que estaba estableciendo Cristóbal Colón en las islas del Caribe (en la Española especialmente-República Dominicana y Haití actualmente),adelantándose a las leyes de Burgos de 1512, precursoras de las leyes nuevas de 1542 promulgadas por Carlos I de España y V de Alemania, en el que se dio un enfoque innovador con este cuerpo legislativo, denominado Leyes de Indias. Constituyéndose los Reyes Católicos, adelantados a su tiempo, como precursores de los derechos humanos, que hoy serían la piedra angular de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptado por la ONU en 1948, y de cualquier estado democrático que se precie.

La Encomienda y la lucha por la libertad

De este modo, La Corona de Castilla desde 1500 luchó por legislar este nuevo continente desde una legislación cristiana católica, donde en el centro de toda esta misión estaba el hombre y no la rentabilidad económica de éste-modelo de explotación mercantilista-. Así pues, para eliminar o evitar en la medida de los posible los abusos de poder por parte de los españoles, ansiosos de oro, honor y gloria, tras terminar con la reconquista en 1492 con la toma de Granada, se reformó, con las Leyes de Burgos de 1512, la institución de la encomienda introducida en los primeros contactos en tierras americanas(en el que se trasladaba el sistema tradicional de la repoblación aplicado durante la Reconquista en la península) donde ahora el español protegía y formaba en la Fé Católica a los indígenas, mientras ellos seguían trabajaban las tierras encomendadas; siempre que esas tierras no hubiesen sido de los indígenas anteriormente.

Destacando de esta forma, los Reyes Católicos la condición jurídica de que los indios eran personas libres y no sujetas a la servidumbre, al igual que los súbditos de la Corona de Castilla, y mostrando así la preocupación de la Corona por el trato que los naturales del Nuevo Mundo recibían.

Sin embargo, y aun viendo que se daban casos de corrupción en dichas encomiendas, por lo complejo y novedoso de tal realidad sorprendente como desbordante, se fueron estableciendo sucesivos decretos con los Austrias mayores fundamentalmente (Carlos I y Felipe II) para que los indios disfrutasen de plena libertad, hecho materializado finalmente con las Leyes Nuevas de Indias en 1542, cuyo cometido regulaba la vida social, política y económica entre los pobladores de Hispanoamérica. Haciendo, entre otras cosas, que la institución de la encomienda entrara en decadencia y dejando patente el espíritu nuevo de unas leyes nuevas a luz del evangelio.

Órdenes religiosas, garantes de la libertad

Por último, y no por ello menos importante, es imprescindible destacar la función en el que la Iglesia fue denunciando los pecados de los conquistadores, materializado de manera meridiana en el discurso pronunciado por el dominico Fray Antonio Montesinos en 1511 en la Ciudad de Santo Domingo, recogido por Fray Bartolomé de las Casas (principal defensor de los indígenas en América en el siglo XVI);en el que denunció abiertamente, como Jesucristo en el Templo, el sistema de abusos y trabajos forzados que se desarrollaba en las encomiendas, sentando así también las bases del respeto y la dignidad del hombre, y germinando en una corriente defensora de los actuales Derechos Humanos. Hecho que influyó en el estudio de la situación y en la convocatoria posterior por Fernando el Católico de una Junta formada por expertos de juristas y teólogos, que dio como resultado la creación de las leyes de Burgos de 1512, como mencionamos anteriormente, junto con la aportación de Isabel I de Castilla.

Colaborando, de este modo, durante todo el proceso del descubrimiento, conquista y colonización de América desde el reinado de los Reyes Católicos y bajo la Autoridad Papal, la participación de diferentes órdenes religiosas, entre las que destacaron, entre otras, los dominicos, franciscanos y jesuitas. Enviando así un ejército de frailes y maestros, que no harían otra cosa que construir una verdadera sociedad donde Dios es lo primero y el amor al prójimo nuestra enseña; asimilando la cultura indígena por parte de los religiosos (lengua, música, cultura…) para ponerlo al servicio de la evangelización. Construyendo una Iglesia unida pero diversa, con el espíritu de Cristo Resucitado. Dándose así una expansión del catolicismo, saltando la inmensidad del océano atlántico.

Abriendo de nuevo el mar para todos nosotros en este nuevo capítulo de la historia.

Pasando una vez más de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida.

Unidos en oración, reciban un cordial saludo

Jesús Rivera. Miembro de Asociación Cristianos en Democracia.

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