El nivel de los Ministros de España: La ineptitud, hecha virtud.

Magnífica entrevista la que INFOLIBRE publica esta semana a Irene Montero. Magnífica porque quien no conozca el grado de indigencia intelectual de los personajes que han accedido a los ministerios tras el «asalto a los cielos» del Social – Comunismo en España (para ellos, el «cielo» no es más que el poder, y el poder está en el Gobierno).

Dedicaremos esta nueva semana que hoy empieza a analizar en detalle las «perlas» que Irene Montero, psicóloga de reconocido prestigio en los grupos de la facultad en los que hacía los trabajos prácticos de la carrera, y Ministra de Igualdad, para vergüenza de la mayoría de Españoles decentes que aún sienten eso de la «vegüenza ajena», ha revelado en la entrevista.

La Ministra Montero, contra la que ha explotado twitter con el hastag #irenemonteridimisión.

Empezamos por la parte dedicada a la ideología de género que, con tanto interés impulsa la masonería y el Nuevo Orden Mundial para aniquilar el núcleo fundamental de cualquier sociedad: La Familia. No deja de ser curioso y revelador como han conseguido aunar intereses de derecha e izquierda en este tema, pues los comunistas se han lanzado de lleno a la «piscina» preparada por esta satánica ideología, aunque no es de extrañar, pues como bien dice el refrán, mas sabe el diablo, por viejo que por diablo.

¿El debate sobre el Sexo?

Parece que en España y en gran parte del mundo, ser político o Ministro hoy en día genera una especie de licencia, de patente de corso, para decir cualquier tipo de estupidez, contraría a cientos de años de estudios de genética, biología y evolucionismo, y quedarse uno tan tranquilo. A la (no nos cabe la menor duda, guionizada) pregunta  ¿Existen los hombres y mujeres más allá que como un concepto o un sentimiento al que uno se puede adherir? que realiza el periodista, la insigne ministra responde con unas cotas de

Respeto mucho el debate. Y voy a entrar en él, pero quiero dejar claro que la existencia de las personas trans es una realidad. El género que se les asignó al nacer no es con el que se identifican. Eso no está sujeto a debate y, por tanto, mi obligación como ministra es garantizar sus derechos. ¿Existen los hombres y las mujeres? ¿Qué es ser hombre y mujer? ¿Cómo se conceptualiza en las diversas teorías el binomio sexo-género y cómo se traslada a los derechos y políticas públicas? ¿Cuál es el nivel de hormonas que tenemos que tener para ser consideradas hombres o mujeres? ¿Cuánta talla de pecho tenemos que tener para ser hombre o mujer? ¿El sexo son sólo los genitales externos o es también el nivel de hormonas tradicionalmente consideradas por la biología masculinas o femeninas? ¿Es el sexo algo genético? Ese debate es muy interesante. No es nuevo en el movimiento feminista, pero quizá nos aporte una visión poco útil a la hora de diseñar políticas públicas. Lo cierto es que todas las mujeres, por el hecho de ser mujeres, sufren discriminaciones propias que no sufren los hombres.

¿Binomio sexo-género? Es un planteamiento tan ridículo que, precisamente, hace que mucha gente de bien no actúe para pararlo. Se equivocan los que no lo hacen y precisamente quienes lo han diseñado y pretenden implantarlo aprovechan ese escaso rechazo que semejante estupidez mental provoca en la mayoría, que antes bien suele esbozar una sonrisa seguido de un «eso son estupideces, hombre…»

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