¿La Cruz también es fascista?

Resulta delirante la increíble falta de respeto con la que la alcaldesa de Aguilar de la Frontera perteneciente al partido Izquierda Unida ha decidido herir los sentimientos religiosos, no solo de los cristianos de Aguilar de la Frontera, sino los de todos los cristianos del mundo al derribar una cruz cristiana por los motivos más peregrinos. 

Ningún cristiano en el mundo puede entender que el símbolo cristiano por excelencia se pueda asociar al fascismo y que ello justifique su destrucción y desprecio. Una cruz antes que nada representa a Jesucristo, de tal modo que, aunque la erigiera un tirano sanguinario como José Stalin, Lenin o Pol Pot, seguiría siendo un símbolo que representa a Jesús y sus seguidores, los cristianos, y no a ninguno de los citados dictadores.
La argumentación de relacionar una cruz cristiana situada por cierto en el entorno de un convento católico con un símbolo fascista insulta la inteligencia. El símbolo de la cruz representa a los cristianos desde hace dos mil años, ¿por qué iba a ser ahora este símbolo algo que representase al bando ganador de la última guerra civil de España? A este respecto, incluso un propio informe municipal advertía que la Cruz no vulneraba la Ley de Memoria Histórica, por lo que la única justificación que encontró el consistorio para su derribo fue que no se podía ver adecuadamente el Convento de las Carmelitas Descalzas.
Finalmente, tras cortar la cruz de su lugar natural el último desprecio a los cristianos fue arrojar este símbolo cristiano a una escombrera sin mostrar el menor respeto.  Esta manera de actuar con los restos de la cruz unido a unos argumentos tan débiles para destruirla induce a creer que la decisión de la alcaldesa de IU se ha tomado más por prejuicios personales contra el cristianismo que por una razón de peso fundamentada.
Por último, es asombroso que en pleno siglo XXI se pueda destruir patrimonio histórico en un país del primer mundo y dentro de la Unión Europea con argumentos tan peregrinos como los que se han esgrimido. El patrimonio histórico no solamente es uno de los grandes activos en el reclamo turístico, sector estratégico en zonas rurales del interior como Aguilar de la frontera, sino que también es un factor esencial en la identidad del paisaje urbano. Es un elemento relevante del paisaje urbano que ha sido apartado de los ciudadanos por motivos ideológicos.

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