¿23.000 vidas por celebrar el 8M?

¿Qué ocurre cuando la ideología y el sectarismo son los principales motores de un Gobierno? La obcecación del Gobierno de Pedro Sánchez por celebrar el 8M ha podido costar 23.000 muertos por COVID19 que se podrían haber evitado de haber confinado una semana antes durante la primera ola.

Obcecarse por celebrar el 8M ha podido costar 23.000 muertos por COVID19 que se podrían haber evitado de haber confinado una semana antes.
Una de las múltiples manifestaciones por el 8M en España en 2020

Así lo asegura un estudio llevado a cabo por un equipo de científicos del departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas de la Universidat Rovira i Virgili en colaboración con el departamento de Física de la Materia Condensada de la Universidad de Zaragoza. Según los escenarios que se manejan en la investigación, dirigida por el físico Àlex Arenas, haber tomado medidas 7 días antes habría derivado en 5.000 muertes en lugar de las 28.000 que se registraron en nuestro país durante la primera oleada del Covid-19.

Para ello, se ha analizado la velocidad de propagación (Rt) del virus, reconstruyendo los tiempos de exposición, desde que existe una infección hasta que se detecta. Con esto, los investigadores observaron una reducción de la velocidad de propagación entre el 10 y el 13 de mayo, es decir, antes del confinamiento, lo que se puede deber, recoge el estudio, a que las restricciones que ya habían llevado a cabo algunas comunidades autónomas, como Madrid, concienciaron a la población sobre la gravedad de la situación. Lo muestra también el aumento de las búsquedas en Google relacionadas con el Covid-19 a partir del 9 de marzo, dice el informe.

Sectarismo VS realidad

A pesar del ejemplo italiano, a pesar de los informes de la velocidad a la que se estaba expandiendo la pandemia, el Gobierno se empeñó en mostrarse al mundo como estandarte de un feminismo confundido sin importar el coste de vidas.

No se trata de que las manifestaciones en el Día de la Mujer por sí mismas hayan costado ese número de fallecidos, pero sí el no decretar el confinamiento antes. Ese mismo fin de semana los campos de fútbol, bares, hoteles, reunían a miles de personas en su rutina habitual, facilitando y multiplicando las infecciones.

Además, según los cálculos del informe, si se hubieran retrasado las medidas una semana más, el número de víctimas se habría disparado en otras 120.000 personas.

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