La guerra con la concertada -y la libertad- se cobra sus primeras víctimas

La guerra del Gobierno por el control de las conciencias de las futuras generaciones y contra las libertades de la actual se está cobrando las primeras víctimas. Varios centros concertados han solicitado su transformación en públicos por la asfixia económica que sufren.

La guerra contra la concertada y la libertad de pensamiento y creencia se cobra las primeras víctimas
Quieren dejar las cabezas de los niños tan vacías como este aula

En realidad, la pandemia ha acelerado lo que era un proceso continuado. La infrafinanciación de estos centros lleva años. A esto se une la Ley Celaá, la eliminación de la «demanda social» para impedirles -o dificultarles notablemente- seguir creciendo con la captación de nuevos alumnos.

Una estrategia que les está poniendo en bandeja centros totalmente operativos a bajo o ningún coste. Eso sí, el ideario y los valores del centro, por supuesto, son eliminados por los propios del estado. Quienes negaban una ética estatalista y la imposición ideológica se quedan sin argumentos.

Eliminación del ideario católico

De momento, el primer paso se ha dado en Cataluña. Varios colegios concertados, la mayoría de ideario católico, en esta comunidad se han visto obligados a solicitar su paso a públicos. La pandemia, con la pérdida de empleos, ha hecho que muchos padres no puedan seguir pagando la cuota voluntaria tan necesaria para el mantenimiento de los centros, y eso ha sido la puntilla.

Estos centros se acogerán a un decreto autonómico, único en España, que permite el rescate de escuelas en dificultades. Tres escuelas ya se han acogido a él este curso y otras cuatro han anunciado que lo harán el que viene.

Cambio de nombre de centros

El cambio tiene consecuencias drásticas pues estos colegios deberán renunciar a su ideario por completo. No podrán tener crucifijos, el director será un funcionario que puede cambiar por completo el proyecto del centro…

Incluso los nombres de los colegios cambian para eliminar cualquier referencia que pueda ser religiosa. El colegio Marillac pasa a denominarse Institut Escola Sicília; el Sagrada Familia se transforma en Institut Escola Londres, y el Sagrat Cor, en Institut Escola Aldana.

Estamos un paso más cerca de la pérdida de las libertades individuales y de la imposición ideológica desde la infancia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *