Libertad o…

El 4 de mayo se miden dos formas de ver la vida. Da igual cuántos partidos se presenten. Las elecciones de Madrid representan de manera gráfica la situación de España hoy. Políticas en favor de la libertad frente al estatalismo totalitario. Los tibios apuntan a la desaparición a la vez que las dos cosmovisiones antagónicas se alejan.

En Madrid están en juego dos modelos de vida.
Seis candidatos, dos modelos

No es un Ayuso contra Sánchez. Ni siquiera un Ayuso contra todos. Es mucho más lo que está en juego. En Madrid, el gobierno socialcomunista puede dejarse los primeros pelos en la gatera. Y no sólo por la coleta o el moño del canditado de Podemos y ex presidente del Gobierno, Pablo Iglesias, sino por que son un plebiscito sobre la gestión de la pandemia y el modelo político.

En Madrid la polarización dejará vencedores y vencidos. Desde el Gobierno madrileño se lanzó el guante de confrontación de gestiones y desde el Ejecutivo central se subió la apuesta. Iglesias saltó a la arena para movilizar a su electorado -que parece preferir a su amigo Errejón, por cierto- e Iván Redondo tomó los mandos lanzando mensajes sin cesar por medio de ministros que impactaban de lleno -y ninguneaban a su candidato, de paso- en la campaña.

Dos modelos de vida

Lejos de aprovechar o incidir en el mensaje moderado de Gabilondo, Sánchez ha lanzado mensajes insistiendo en la radicalidad de sus propuestas, incluso con anuncios subidas de impuestos, frente a las rebajas fiscales de Madrid. El resto de partidos de Izquierda se han sumado a sus mensajes de sablazos al contribuyente.

La educación, el modelo de sociedad, el individuo, todo es diametralmente opuesto según se elija una u otra opción. Por desgracia, en el asunto de familia, la parte de valores y de una apuesta seria por ella como célula fundamental de la sociedad está prácticamente huérfana.

No podemos ser Poncio Pilatos

Es cierto que ninguno de los partidos representa el ideal cristiano de voto. Pero no podemos ser Poncio Pilatos, como dijo el Papa Francisco. Es necesario reflexionar y votar en conciencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *