¿Porqué urge la batalla cultural?

Un Cristiano no puede permanecer impasible ante el avance de la sociedad postcristiana que ha tomado el control en Occidente y que se impone a base de leyes como la eutanasia, la ampliación del aborto, la ideología de género – LGTB o el ataque a la libertad educativa.

Son muchos los que nos preguntan porqué, a estas alturas de siglo, debe un cristiano plantearse la necesidad de dar la batalla cultural. Y es lógico. Con la secularización, a los Cristianos nos ha invadido un pensamiento donde, mientras podamos profesar nuestra fe (en privado) y asistir a nuestros cultos, parece que «todo está bien». Un pensamiento que nos ha robado nuestra misión principal: La de anunciar y hacer presente el Reino de Dios en la tierra. Nuestra misión no es rezar o asistir a misa los Domingos… no, eso es propio de las «religiones», y el Cristianismo no es una «religión» más.

Para empezar nuestra Fe no nace de una creencia en algo que no vemos, ni de la lectura o estudio de unos «textos sagrados». No, nuestra Fe nace de un encuentro, personal, con Jesucristo resucitado (1Cor 15,14), cuyo amor nos urge (2 Cor 15,14) a proclamar su Nombre en todos los rincones del planeta, en todos los ámbitos de nuestra vida, en los privados y en los públicos.

Por tanto, un Cristiano no puede permanecer impasible ante el avance de la sociedad postcristiana que ha tomado el control en Occidente y que se impone a base de leyes como la eutanasia, la ampliación del aborto, la ideología de género – LGTB o el ataque a la libertad educativa. Es muy triste ver como hoy, un laico de la derecha tiene valores muy similares a un laico de la izquierda. Piensan esencialmente de la misma manera, ya que aceptan plenamente la agenda de las nuevas ideologías” (Obispo Munilla). Todos han caído en la tentación de justificar, mediante las tesis del liberalismo, cualquier acto, haciendo así de la libertad individual un ídolo, un Dios «moderno» contra el que nada ni nadie debe atreverse a opinar, bajo pena de multa o cárcel, como ya ocurre tanto con la ideología de género como, muy pronto, con el aborto.

Muchos todavía hoy, incluidos políticos, se declaran católicos, confundiendo así a los propios Cristianos de buena Fe, porque viven como si Dios no existiera o incluso en contra de la ley de Dios y llevan a muchas personas a creer que, efectivamente, uno puede declararse como Cristiano o Católico y hacer o pensar luego lo que le venga en gana. El ejemplo más claro lo tenemos en políticos como Pablo Casado o Joe Biden que con tanto acierto cita Monseñor Munilla en este artículo de Religión en Libertad: ¿Acaso cambiarían algo sus políticas y sus decisiones si dejaran de asistir a la Iglesia? ¿Se notaría algo en sus decisiones, que, de repente, se declarasen ateos? La respuesta es NO, y el motivo es que, por mucho que se declaren como quieran, actúan de cualquier forma menos de la que actuaría un Cristiano comprometido con hacer presente el Amor de Dios en nuestra sociedad.

Pero, entonces… ¿Cuál es el problema? ¿Por qué obstinarnos en una reconquista cultural?

Pero, entonces… ¿Cuál es el problema? ¿Por qué obstinarnos en una reconquista cultural? Fundamentalmente son 2 los problemas que esta secularización trae sobre nosotros. El primero de ellos, en la esfera individual, porque nos desnaturaliza como Cristianos, nos «roba», sin darnos cuenta, la misión a la que estamos llamados, de anunciar y hacer presente el Reino de Dios, lo cual lleva irremediablemente a los cristianos, antes o después, por el camino de una religiosidad natural, a una crisis de fe.

El segundo gran problema lo podemos constatar en la esfera comunitaria y social; nos prometieron que eliminando a Dios, las religiones y sus obligaciones morales las sociedades serían mas libres y felices pero es un hecho objetivo que no lo son. Antes bien, al contrario, los indicadores de todo tipo de violencia no paran de crecer: La violencia familiar (hombres que matan a sus mujeres o parejas, hijos que maltratan y/o denuncian a sus progenitores), la violencia sexual (con un especialmente llamativo y peligroso incremento de la misma entre los menores, como muestra el informe de https://www.pornificados.org) , la violencia contra uno mismo (con incrementos desorbitados de las tasas de suicidios), la violencia y el acoso escolar y el ciberacoso… y mientras tanto, el 60% la sociedad «adulta» de occidente, anda de consulta en consulta, buscando un tratamiento de ansiolíticos que le permita conciliar el sueño por la noche, y soportar su vida por el día.

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Como personas, no podemos quedarnos de brazos cruzados ante una sociedad que se muere a chorros y que ante el sufrimiento (embarazos no planificados, familiares con discapacidades, enfermos terminales…) solo plantea una salida: La muerte. Y como Cristianos, el Amor de Cristo debería urgirnos a anunciar esta gran noticia de la que somos depositarios a tantas personas como vemos que, cada día, sufren a nuestro alrededor las consecuencias de estos males sociales (desempleo, trabajos basura, separaciones y divorcios, familias desestructuradas, adicciones de todo tipo a drogas, alcohol, juego o pornografía).

Este debería ser el verdadero motivo que desencadene nuestro movimiento: El amor a una sociedad que gime y sufre, sin saberlo, por haber abandonado a Dios.

Por ello, desde nuestra Asociación, con humildad y asumiendo la precariedad que nuestra falta de medios nos supone, queremos hacer un llamamiento a asociados, simpatizantes y seguidores en redes sociales para que se unan, de una u otra forma, a esta batalla cultural que, de manera un poco menos caótica y mejor organizada, a través de un importante medio de comunicación, con casi 20 años de trayectoria, como es FORUM LIBERTAS.

Somos ya varias las instituciones y personas que hemos comenzado un ilusionante proyecto en el que puede participar de múltiples formas, como puedes ver en este enlace: https://www.forumlibertas.com/10-buenas-razones-para-ayudarnos/ así que, desde estas líneas, os animamos a no dejar pasar ni un día más sin tomar las armas de la luz (Rm 13,21) para el combate cultural.

Daniel Fernández.

Asociación Cristianos en Democracia.

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