Quizás por el devenir de los tiempos
que se empeña en ocultar el sonido del amor
y mantienen acalladas, con gritos, las manos
de gestos que muestren y hablen su pasión.

Quizás porque ya no se habla del cielo
por boca de su más humilde seguidor
al perder las tenues caricias de los dedos
que pronuncian calladamente el perdón.
Quizás porque en los brillos se ocultan miedos
brillando con mentiras, engañando con su fulgor.
Enseñan y hablan mostrando falsos sueños
que se nutren maliciosos por falta de amor.
Quizás ahora que viene la Estrella de nuevo
que recuerda que Cristo en la tierra nació
se abra de nuevo por Amor el Cielo
y al pié del pesebre me encuentre yo.
AL PIÉ DEL PESEBRE, por Jose Antonio Bedmar Redondo

Nuestro escudo ante el desconcierto y el engaño es nuestra oración, perseverar en el rezo al encuentro de nuestro Señor será nuestra salvación, su búsqueda constante nuestra libertad.
Nuestra Fé por encima y por delante de todo, la justicia la Dios, la verdad la de Cristo y la paz, María.
Muchas gracias Eugenio!