La represión de católicos durante la república: ¿Qué significó la lucha de clases para el sacerdote torturado y asesinado Enrique Boix?.

El asesinato de Enrique Boix, es el enésimo ejemplo de la represión de la república contra la iglesia católica en 1936 y 37. Los testigos que presenciaron su ejecución, lo refirieron de este modo: “lo dejaron atado a un limonero desnudo durante toda la noche, y al día siguiente lo torearon clavándole agujas de tejer y lo remataron con un cuchillo de matar los cerdos”.

La represión de católicos durante la república

Es increíble el monstruoso odio que sentían los miembros del comité de defensa de Llombay, (Valencia), hacia la iglesia católica, y más concretamente contra Enrique. Sin embargo, por más que se reflexione sobre ello solo cabe preguntarse, ¿qué coherencia tiene asesinar a un semejante que es posible que conocieran , y que según parece, muy probablemente no les había hecho nada?. Y por qué hacerlo con tan gran crueldad?. Una explicación que tal vez permitiría entender una actitud tan salvaje es que sus asesinos estaban completamente seguros de que estaban eliminando una de las principales causas del mal social y el suyo propio, ya que muchos pensadores del siglo XIX y XX como Marx y Lenin habían señalado a la iglesia católica como uno de los responsables de la opresión de las clases trabajadoras, debido a que, según ellos, favorecía a las clases opresoras.

Pero aun suponiendo que eso pudiera ser remotamente cierto, ¿no habría sido suficiente con apartar a la iglesia de la vida pública, como por ejemplo se hizo en el Reino Unido?, ¿Qué necesidad había de hacer esas exhibiciones de crueldad que superan con creces la peor imagen negativa que se ha mostrado de la inquisición, o del actual ISIS?. La única razón solamente es una, sentían un odio personal hacia los cristianos y hacia sus máximos representantes que eran los sacerdotes, obispos y las monjas. Y en ¿qué se fundamenta este odio personal contra personas que en muchos casos ni conocen?

Una buena explicación a esto la aporta Jacques Philippe. Existen muchas personas que creen que son infelices o sufren exclusivamente por la culpa de los demás. Consideran que todo les habría ido bien de no ser por personas, instituciones, grupos, empresas etc., que tienen toda la responsabilidad en que las cosas se hayan frustrado. En otras palabras se trata de personas que no hacen absolutamente ninguna autocrítica ni remotamente sincera, y depositan toda la culpa en agentes externos con mayor o menor acierto. Pero ahí es donde encuentra un gran acomodo el marxismo y el comunismo, exime de toda responsabilidad a los “obreros” y coloca toda la culpa en agentes externos, es decir, en las “clases opresoras”. De este modo, al eximir de responsabilidad a los obreros sobre cualquier fracaso personal y afirmar que todos son víctimas, esta ideología resulto muy atractiva para mucha gente.

De este modo, la Unión Soviética se puso manos a la obra para iniciar su lucha de clases, y consecuentemente fue un verdadero ejemplo de la crueldad contra iglesia ortodoxa. Aceptaron el crimen sin juicio de millones de civiles, suprimió la libertad más íntima con el único fin de lograr “el paraíso de los trabajadores” prometido por sus profetas: Marx y Lenin. Sin embargo, no solamente no superaron a sus rivales estadounidenses y europeos, sino que además convirtieron la URSS en uno de los lugares más inhóspitos del planeta.

Esta estrategia fue obviamente imitada durante la segunda republica en España y ahí están los 7000 religiosos asesinados para atestiguarlo, muchos tras terribles torturas como el caso de Enrique, y todo ello para probablemente ser tan miserable como lo fue Hungría, Ucrania, o Polonia si hubiera formado finalmente parte de la órbita de la URSS. La republica terminó con todo el crédito internacional que tenía después de aquellos sangrientos sucesos. Sí había otra alternativa a ser de izquierdas y no permitir o fomentar el asesinato de religiosos al mismo tiempo, como lo demostró el anarquista Melchor Rodríguez. El periodo democrático que vive España en la actualidad afortunadamente nada tiene que ver con el sangriento curriculum de la república, es mucho más estable e indudablemente mucho más pacífico, con evidentes defectos como se han señalado desde esta casa, pero con respecto a la última república se respeta el estado de derecho de un modo indudablemente mejor. En 1978 se hicieron las cosas bien por primera vez en muchos años, y la transición fue un ejemplo para muchos países de Europa y del mundo. Obviamente la constitución puede mejorarse, pero reorientar la reforma hacia un estado como la república del 36 sería un inmenso error.

Fuente:

Payne, S. G. (2008). Franco and Hitler: Spain, Germany, and World War II. Yale University Press.

Philippe, J. (2003). La libertad interior (Vol. 222). Ediciones Rialp.

ABC (2019). El martirio a los curas en la España de 1937: «Lo torearon desnudo y le remataron con un cuchillo de matar cerdos»

Climent, A. (2019). “Enrique Boix Lliso. Sacerdote de Cristo y mártir”. Paper Plegat

Fuente Imagen: Suprahistoria (2018)

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