Los ataques islámicos de Azerbaiyán han causado más de 4.000 muertos.

Mientras tanto, Europa calla. El único que ha levantado la voz, hasta el momento, ha sido Putin. El presidente ruso, a quien sí le preocupa la situación de los cristianos, ha solicitado el cese de los ataques. “Si este conflicto (que lleva 30 años) no puede resolverse definitivamente, puesto que estamos lejos de ello, al menos llamamos, insisto, a un cese el fuego. Y debe concretarse lo más rápido posible”