Como dice Pablo Iglesias, “el Coronavirus distingue entre clases sociales”, y también entre países ricos y pobres.

Cuando se valora el mapa de contagios y muertes causados por el coronavirus, salta a la vista un aspecto bastante curioso: a diferencia de otras epidemias anteriores, ésta epidemia se difunde especialmente por el primer mundo, y son pocos los países ricos que la esquivan. Todo ello contrasta con la total ausencia, (por el momento), de la infección en los países más pobres del mundo con muchos menos medios, pero mucho más cerca del origen (China), que Europa, a este respecto cabe destacar la totalidad de los países de Indochina, Filipinas, el continente africano o el continente sudamericano. Llama la atención que México a día de hoy tenga 250 casos de coronavirus, mientras que su vecino rico del norte tenga 26.000 casos. Igualmente resulta asombroso que mientras que España tiene 25.000 casos, Marruecos, su vecino del sur a 20 km, solamente tenga apenas 100. Algunos investigadores consideran que la temperatura y la humedad influyen en la expansión del virus, y de hecho, la mayor parte de los países más pobres son definitivamente más calurosos y menos húmedos que los países ricos. Desde luego que esta situación puede evolucionar hacia otra totalmente distinta donde todos los países sufran esta epidemia a partes iguales, pero no deja de ser obvio que existe un patrón de expansión muy obvio.

Michelangelo Dios creador Capilla la Sixtina (Wikipedia)


A este respecto, y dada esta situación, cabe pensar que la actual situación de los países ricos resulta coherente con el sentido apocalíptico que el padre Fortea daba en una charla del pasado 16 de Marzo disponible en Youtube. En ella señala que las pestes es uno de los tres males, (junto con la guerra, y la pobreza), que Dios permitió que el pueblo de Israel sufriera como consecuencia de la soberbia de su Rey y los pecados del pueblo . Lo cierto es que en las sagradas escrituras el anuncio de un castigo divino no es una excepción sino más bien la regla, destacando especialmente el nuevo testamento y más concretamente el Apocalypsis. Y a este respecto cabe decir que el grupo de países en los que se han cometido mayores abominaciones es precisamente el de los países ricos, destacando en particular el asesinato sistemático de inocentes no natos que han sido asesinados por millones en los vientres de sus madres. Igualmente, hace no mucho en España se había puesto sobre la mesa la Ley de Eutanasia, evidentemente se había legislado sobre la exposición de menores a la muy poco contrastada ideología LGTB, considerándola un dogma, solamente por que los medios de comunicación no se hartan de repetirlo, no porque haya ninguna base remotamente científica en ello.
De este modo, toda crisis tiene su parte positiva, una de ellas sería avanzar hacia una sociedad más justa, y por lo tanto, coherente con los principios cristianos, esto es, prohibir el aborto en todos los países del mundo por profundamente inmoral, suprimir la Ley de Eutanasia de la agenda de los países, y por último, eliminar la imposición de la agenda LGTBi a los menores.