El cristianismo es la verdadera argamasa del proyecto europeo.

La unión europea es un proyecto que se encuentra en grave riesgo de desaparición por el brexit y el creciente euroescepticismo. Sin embargo, el descontento hacia la UE no es arbitrario, la crisis económica de los países del Mediterráneo, la ausencia de una administración de justicia común y el acoso de la UE a los países que no aceptan la imposición del aborto o la ideología de género, han erosionado la confianza de los ciudadanos de la UE. Como proyecto de unión continental que es, es un buen proyecto, desde el punto de vista económico ha sido positiva para todos los países, y además, es imprescindible una unión ya que la mayor parte de los informes otorgan la hegemonía económica a los grandes bloques asiáticos, relegando a los actuales países europeos muy lejos del actual G7. Sin embargo, la UE exhibe un  comportamiento frecuentemente antidemocrático cuando, por ejemplo, impone la ideología de género y el aborto en países que por abrumadora mayoría, (70
% en el caso de Hungría), la han rechazado.


En este sentido, muchos directores de la política de la UE ignoran deliberadamente un aspecto esencial, el elemento común denominador de españoles griegos, suecos y polacos,  no es la pertenencia común a un imperio como el romano, el griego, el alemán o el francés, ni desde luego, tampoco el idioma. Los únicos factores comunes a todos los países europeos son la cultura grecorromana y el hecho de que se han convertido al cristianismo  en distintos  periodos  históricos. Es muy destacable la actividad misionera de los primeros cristianos durante el imperio Romano, y también la de los heroicos misioneros católicos y ortodoxos que durante la edad media contribuyeron a convertir al cristianismo a la mayor parte de los países del norte y el este de Europa.  Particularmente, cabría destacar a san Bonifacio, inglés que contribuyó a la conversión de Alemania,  o a San Anskar, obispo alemán que se atrevió a predicar en los peligrosisimos territorios vikingos. O la valiente Doubravka de  Bohemia que tuvo un papel esencial en la conversión de los polacos, o la valiente predicación de los griegos cirílico y metódio en Ucrania. Esta conversión en ningún momento fue forzosa, y tuvo un gran impacto en la cultura de los países que adoptaban al producirse su cristianización.

El principal elemento de cohesión histórico común a toda la UE ha sido el cristianismo. Por ello sería un grave error para  la UE combatir uno de los principales elementos en la argamasa de la UE.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *