Frente al catastrofismo, Fé.

Según la evidencia empírica de bastantes investigaciones, parece bastante probable que las emisiones de CO2 estén relacionadas con el reciente calentamiento global, y por lo tanto, sería muy deseable controlar y menguar dichas emisiones para evitar el calentamiento global. Sin embargo, no podemos perder de perspectiva que las emisiones de CO2 también representan actividad industrial, o lo que es lo mismo, desarrollo económico, y en última instancia, empleo. Una reducción repentina de las emisiones de CO2 podría repercutir en la calidad de vida de los ciudadanos por ejemplo en la forma de más paro.

El catastrofismo nos aleja de Dios.

Por otra parte, aunque el incremento de las temperatura parece probable, las consecuencias previstas en no pocas investigaciones de migraciones masivas, hambre por desertificación y otros fenómenos es bastante menos probable. La razón de ello estriba en que la modelización estadística de los fenómenos sociales es más imprecisa cuando más lejana en el tiempo es la predicción. Y ello debido a que el factor humano es muy difícil de predecir, y porque la tecnología que exista en 20 o 30 años puede dar lugar a un escenario completamente distinto del que se había previsto. Un ejemplo de esto son las predicciones de hambrunas de grandes investigadores del siglo XVIII como Malthus que fracasaron porque no pudieron prever el desarrollo tecnológico de la agricultura. Otro ejemplo, fue la predicción del fin del capitalismo por Marx por la sustitución de hombres por máquinas, y sin embargo, no pudo prever que nuevas industrias aparecerían como la electrónica informática que generarían nuevos puestos de empleo a pesar de la mecanización de la economía.

De la misma manera, es muy difícil saber que tecnologías habrá en 2050 o 2070, especialmente ahora que la inteligencia artificial, el Big data, y la robotización están en un fuerte proceso de cambio. Estas tecnologías podrían propiciar un reducción paulatina de las emisiones de CO2 sin necesidad de medidas descabelladas como se sugiere desde el ecologismo radical como limitar la natalidad, la ganadería, los viajes motorizados etc.

En definitiva, no es que no se deba hacer nada para evitar el calentamiento global («ora et labora»); es muy conveniente investigar para lograr una economía que no genere externalidades negativas en forma de polución, pero como cristianos proponemos la frase de Jesucristo «mirad las aves del cielo no siembran ni cosechan y vuestro padre celestial las alimenta». Que la interpretamos como no conviene ser catastrofistas, Dios ira abriendo camino para encontrar una solución a este problema, si estamos dispuesto a escucharlo, sin necesidad de recurrir a medidas disparatadas contra la Ley de Dios. Pero cuidado, no deja de ser curioso que alguien pueda creer que aquellos que ocasionaron el problema por pura codicia, vengan ahora a decir que tienen la solución y nos quieran obligar a aplicarlas a base de miedos y amenazas de colapso.

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