Tres soldados y dos actitudes ante la pasión y Resurrección de Jesús

La pasión y resurrección de Jesucristo es un proceso en el que Jesús sufrió una injusta condena de la justicia Judía y Romana pero que Dios había considerado esta injusticia como una parte esencial en su plan de redención de la humanidad a la que estaba sujeta desde el pecado original. A este respecto en este artículo se pretende poner la atención sobre tres personajes que tienen una actitud absolutamente opuesta de cara a pasión y resurrección de Jesús durante la pascua judía.

Fuente: Wikipedia 2011


Uno de ellos es Longinus, el centurión que atravesó el costado de Jesus para cerciorarse de que Jesús estaba muerto y al momento salió de su costado sangre y agua. Según varias leyendas Longinus padecía ceguera de un ojo, la cual probablemente era una consecuencia de su actividad militar, obviamente ello representaba un notable impedimento en su profesión y por su puesto una importante cruz en su vida cotidiana, además, en una sociedad como aquella con poca sensibilidad hacia las minusvalías podría dar lugar a que su minusvalía fuera objeto de mofa.
Así pues, según la citada leyenda, tras atravesar Longinus el costado de Cristo recibió una salpicadura de sangre que al instante de caer sobre él curó su larga ceguera. Este hecho, conmovió profundamente al centurión, y según varios escritores se considera que es el autor de la frase evangélica “en verdad este es el Hijo de Dios”. Su conversión fue tan instantánea y profunda que ayudó a limpiar la sangre de cristo mientras era descolgado de la cruz, y de hecho existen algunas reliquias asociadas a él como la Lanza Sagrada, (con la que fue atravesado el costado de Cristo), y la Santa Esponja, (con la que fue recogida su sangre). Finalmente, cabe deducir que abandonó su anterior vida militar y se dedicó a anunciar y difundir el evangelio cristiano, por todo lo cual este hombre es considerado santo por la iglesia católica y un amplio número de confesiones cristianas.
Frente a esta actitud de conversión cabe destacar a otros soldados que han estado en contacto con el cuerpo sin vida de Jesús en las horas posteriores a su ejecución. Se trata de los dos soldados que custodiaban el cuerpo de Jesús desde el sábado por la mañana a petición de los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato. Soldados que aunque algunos evangelios no canónicos identifica como romanos siempre cabe la posibilidad que no fueran soldados romanos. Asimismo, la tradición considera que eran dos pero siempre es posible que fuesen más aunque ello no cambia la argumentación de este artículo. Según el evangelio de Mateo fueron éstos soldados los primeros testigos presenciales de los eventos sobrenaturales relacionados con la resurrección de Cristo, esto es, un gran temblor telúrico y la aparición del Ángel del Señor con un blanco refulgente, lo que les produjo un espanto que debió dejarlos en estado de shock pero se entiende que conscientes de todo lo que había ocurrido. Asimismo, según el relato de Mateo los soldados fueron probablemente los segundos en constatar que Jesús no estaba en su tumba, y considerando que nadie lo había podido llevar, permitiría llegar fácilmente a la conclusión o al menos dudar de que Jesús había resucitado tal y como afirmaron las mujeres. Sin embargo, a diferencia de Longinus no repararon en lo extraordinario del evento sino que en lugar de acudir a Pilato acudieron a los Sumos Sacerdotes del Templo, los cuales les sobornaron generosamente para que no informasen a Pilato ni a nadie más de ello, y afirmaran públicamente que alguien había robado el cuerpo de Jesús, invalidando el mensaje de los primeros cristianos.
La actitud de estos últimos compañeros de profesión de Longinus fue ciertamente opuesta, ya que mientras Longinus creyó en Jesús ante el milagro de su curación, los soldados no quisieron creer ante el milagro de la resurrección de Cristo y además contribuyeron a ocultar la resurrección de Cristo, trabajo que en ultima instancia les fue de muy poco provecho ya que 2000 años después la muerte y resurrección de cristo sigue siendo un hecho conocido mundialmente y su mal ejemplo es recordado anualmente. Ciertamente la Fé muchas veces es el resultado de nuestra actitud ante los milagros que nos encontramos en nuestra vida, y a este respecto, cabe concluir que aprovecha mucho más adoptar la actitud de Longinus frente a la de los dos soldados que custodiaron el santo sepulcro. Longinus probablemente lo perdió todo tras su conversión, mientras que los soldados obtuvieron una suma generosa por ocultar la verdad. Como dice Jesús no se puede servir a dos Señores.

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