Por si lo olvidabas: «Abortar nunca es curar, es siempre matar».

Mañana celebraremos en España el día de la vida, que se vió aplazado en Marzo debido al coronavirus (no tuvo la suerte del 8M, que si pudo celebrarse, pese a los avisos desde todas las instituciones de suspender actos multitudinarios). Nos parece muy de actualidad volvera recordar el posicionamiento de la Conferencia Episcopal Española frente a la actual Ley del Aborto, recurrida desde hace 10 años en el Tribunal Constitucional, bajo la que se han eliminado a más de 800.000 seres humanos desde su aprobación.

(PÚBLICO, 2009) El portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, ha defendido la objeción de conciencia en caso de que la ampliación de la Ley del Aborto se haga efectiva, ya que «va contra la vida humana».

Parece ser que la mayoría de los Cristianos en España ya no tienen nada que decir frente al genocidio criminal que cada día se produce en nuestro país contra los más indefensos.

«Ante una ley que va contra la vida es legítima la objeción de conciencia. El Constitucional dice que el derecho de la objeción de conciencia existe», ha argumentado Martínez Camino.

Los obispos, quienes han tachado el aborto de «pecado gravísimo contra el quinto mandamiento», consideran automáticamente excomulgado a todo aquel que colabore directamente en la interrupción voluntaria de un embarazo. «No se excomulga a los políticos«, ha afirmado Martínez Camino. 

Los obispos, quienes han expresado que «abortar nunca es curar, es siempre matar», ha agradecido a los profesionales que se «resisten a realizar abortos» por «servir a la vida».

«Es necesario sostener el razonamiento irracional de que el producto de la fecundación humana no es un ser humano durante un tiempo. Sería tanto como aceptar que hay derecho a matar a un ser humano», ha argumentado Martínez Camino.  

La CEE ha negado que el anteproyecto de Ley del Aborto «respete a la mujer». Por el contrario, los obispos consideran que «se limita a despejarle los abismos morales», si bien han matizado que «siempre encontraran la misericordia de la Iglesia».

Los obispos también han criticado que el anteproyecto presente el aborto como algo privado, ya que «eliminar la vida nunca puede serlo», y han acusado al Gobierno de instrumentalizar la educación al servicio de la interrupción voluntaria del embarazo.

«La Iglesia quiere una educación honda, coherente, para que los jóvenes se formen como padres y coger el don de la vida. Así evitarían la injusticia del aborto. El Estado no puede imponer ninguna moral», ha afirmado el portavoz de la CEE. 

La Conferencia Episcopal denuncia que el el anteproyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo pretende calificar el aborto provocado como un «derecho» que habría de ser protegido por el Estado, lo que es una «fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia todo el texto».

«Decidir abortar es quitar la vida a un hijo ya concebido y eso sobrepasa con mucho las posibles decisiones sobre el propio cuerpo, sobre la salud de la madre o sobre la elección de la maternidad», según afirma una declaración hecha pública por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal.

Los obispos aseguran que sus reflexiones se dirigen «a todos» y piensan que podrían ser aceptadas también por muchos que no comparten la fe católica, pues giran en torno, argumentan, «al derecho de la vida de todo ser humano inocente, un patrimonio común de la razón humana».

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