Putin, un mal «cristiano» peligroso.

Son decenas, por no decir cientos, los mensajes que en los últimos años han corrido por redes sociales ensalzando la fuerza con la que Putin, en muchas ocasiones, ha defendido a los Cristianos o a la Iglesia Ortodoxa. Yo mismo, en alguna ocasión, he pecado de inconsciencia y los he compartido y apoyado.

Pero el tiempo nos ha puesto a muchos en nuestro sitio y en los últimos días hemos comenzando a conocer al verdadero Putin. Las amenazas vertidas contra todo aquel que se interponga en sus planes son el mejor ejemplo de a lo que nos referimos, como podemos ver en este video de nuestro canal de Youtube.

¿Fascismo? ¿Comunismo? ¿Qué importa si al fondo lo que existe es un dictador ávido de poder y de ansias de control sobre las poblaciones en las que impone su ley?

Putin es, además, de «profesión» Abogado, por lo que, desde luego, jamás podrá argumentar en su favor el desconocimiento de como sus actos de las últimas semanas, suponen la violación y el pisoteo sistemático de los derechos internacionales mas elementales sobre la soberanía de un Estado.

Pero cuestiones formales aparte, lo que hay que recalcar de forma muy grave es que Putin, en caso de poder considerarse «cristiano», es, sin duda, un mal cristiano. Antes bien, recuerda tristemente a tiempos pasados, de los que incluso él en muchas ocasiones se ha jactado, resaltando la figura del Dictador Stalin por encima de los casi 30 millones de muertos que trajo su a la antigua URSS.

No se puede ser cristiano y actuar en contra de las leyes de Dios.

Vivimos en un mundo en el que parece que cualquiera puede ser cristiano. Y ojo, no es que no pueda serlo cualquiera, nos referimos mas bien a que se pueda ser cristiano de cualquier forma.

En España tenemos muchos ejemplos. Son cientos los políticos que se declaran «cristianos», acuden a misa dominical y luego en su trabajo, fomentan y apoyan leyes como la Eutanasia, el Aborto, la Ideología de Genero o la manipulación de los menores.

No queremos constituirnos en «tribunal» de nada ni creo que sea yo nadie para juzgar el comportamiento de los demás, pero lo que no estamos tampoco dispuestos es a colaborar, con nuestro silencio, en el juego de la confusión que fomenta que parezca que se puede ser cristiano de cualquier forma y que para un cristiano, igual que para cualquier otra persona, todo vale.

La lucha de Putin contra la masonería y su re-ingenieria social es encomiable. Pero el fin NUNCA debe justificar los medios.

Además, no hablamos de ejemplaridad o de santidad (a la cual, dicho sea de paso, todos estamos llamados). No, hablamos de algo mucho más básico: De no hacer alarde público de nuestros pecados, que es lo que en el caso de Putin y nuestros políticos españoles ocurre.

Basta ya. Debemos decirlo de forma alta y clara, y sin miedo a sentirnos jueces de nadie, porque cuando se actúa desde la caridad fraterna, la verdad es siempre una llamada a la conversión y ahora que nos encontramos a las puertas de la cuaresma, es sin duda el mejor momento para ello.

Putin es un mal cristiano. Actúa contra los mandamientos de Dios. Lleva haciéndolo mucho tiempo: Persiguiendo a los homosexuales, encarcelando a todo el que disienta activamente de sus planteamientos políticos e ideológicos y masacrando, a intervalos planificados, las poblaciones que estima oportuno (no olvidemos la crisis de Chechenia).

Nunca podremos estar a favor de quien impone nuestra forma de pensar con la violencia, pues para impedir la ideología de género, no hay que perseguir a los homosexuales, por ejemplo, como hace Putin.

Dos son los mandamientos principales en los que se resume la Ley de Dios: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. No importa cuanto queramos justificar nuestra conducta que, si en algo faltamos o actuamos en contra de estos mandamientos, estaremos pisoteando el sacrificio en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y tirando por tierra la sangre que entregó por nuestra liberación del pecado.

Quien no es fiel en lo poco, no es fiel en lo mucho… que estas palabras de Jesucristo nos sirvan siempre de ejemplo claro a la hora de valorar a nuestros políticos y a no dejarnos llevar por algo tan «castizo» como que el «fin justifica los medios».

Hay mucho supuesto cristiano en la política española; Muchos son fácilmente identificables, pues se jactan públicamente de sus pecados, como apoyar el aborto o negar ayuda y auxilio a los inmigrantes. No seamos necios y no apoyemos nunca, con nuestro voto, a personas que puedan acabar siendo victimas de su egolatría y sus ansias desmedidas de poder como Putin. Pero sobre todo, no demos nunca nuestro voto a quien se jacte de ser un mal cristiano.

Daniel Fernández

Un comentario en «Putin, un mal «cristiano» peligroso.»

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