Hasta siempre, D. Julio.

Un político de los pies a la cabeza, como los antiguos políticos de izquierdas y derechas de los que están llenas de memorables intervenciones los diarios de sesiones de nuestro Parlamento. Un «enemigo» ejemplar, que siempre supo defender sus ideas, en las que creyó hasta su último día, sin necesidad de insultar ni despreciar a su oponente y sobre todo, con un marcado carácter de lucha por el bien común

Ineptocracia + coronavirus = crisis sanitaria, económica y social en España.

Los representantes de los partidos políticos españoles, DE TODOS LOS PARTIDOS, han demostrado unas cotas de ineptitud que, de momento, han supuesto la muerte de más de 10.000 personas en apenas 15 días. Todos, de una forma u otra, estaban más concentrados en las consecuencias del 8M que en las consecuencias del coronavirus y es por ello que nos permitimos el lujo de declararlos como políticos ineptos.

¿Modernos, progres (y falsos) redentores?

La Historia ha demostrado que en las clases bajas esa desafección discurre hacia al comunismo, mientras que en las clases medias la salida es el fascismo. Lo paradójico del nuevo partido es que, portando un programa y una estética comunistoide, sin embargo, los miembros de su cúpula pertenecen a una clase media, si no acomodada, sí ilustrada: profesores de Universidad, profesionales liberales, gente, en suma, con estudios y viajada. No son compañeros del metal ni jornaleros del campo. Su identidad política es cuando menos confusa. Muy propio del redentorismo.

Ante las posibles olas de expropiaciones por el Gobierno PSOE-Podemos, los expertos lo tiene claro. NO hay duda sobre los bienes de la Iglesia.

La catedral de Córdoba no es un bien público: es de la Iglesia católica «sin ninguna duda» y la supuesta problemática que suscita su propiedad es «inexistente» porque es «un hecho incontestable». Siete expertos han publicado un exhaustivo Estudio histórico y jurídico sobre la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba, en el que llegan a esas conclusiones y que fue presentado este viernes, según recoge Europa Press.

7 derechos y libertades que disfrutas hoy pero no tendrías en la Segunda República.

La Segunda República sometió a un acoso y a una erosión incesantes a este derecho. La Constitución de 1931, aprobada por las Cortes republicanas sin someterla a referéndum, prohibía en su Artículo 26 las órdenes religiosas que estableciesen un voto de «especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado», una prohibición que sirvió para ordenar la disolución de la Compañía de Jesús en 1932, alegando su obediencia al Papa.