¡VOLVAMOS CON ALEGRÍA A LA EUCARISTÍA!
Reconoce «a los fieles el derecho a recibir el Cuerpo de Cristo de la manera prevista, sin limitaciones que vayan incluso más allá de lo que prevén las normas de higiene dictadas por las autoridades públicas o los Obispos » y afirma la necesidad de volver a la normalidad de la vida cristiana sin improvisadas experimentaciones rituales y respetando plenamente las normas, contenidas en los «libros litúrgicos, que regulan su realización»

