La vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo, ha asegurado este lunes que «no está en manos de nadie parar el avance del lenguaje inclusivo» y ha indicado que la Real Academia Española (RAE) debe «velar por la lengua».

«Avanzar en lenguaje inclusivo no está en las manos de nadie pararlo», ha asegurado Carmen Calvo en declaraciones a los medios, antes de presidir la Comisión de secretarios y subsecretarios preparatoria del Consejo de Ministros. «Esta batalla entiendo que no hay quien la pare y entiendo que la RAE vele por la lengua», ha añadido.
El Gobierno juega a la confusión y las dos ministras, Celáa y Montero, practican la demagogia de vuelo gallináceo, presentando a los padres que defienden su derecho fundamental, reconocido por la Constitución, como homófobos, machistas y partidarios de la violencia contra la mujer. Ambas ministras marcan con una cruz a todos los padres que se niegan a que sus hijos los eduque el estado, y para ser más exactos, el gobierno Sánchez, para que sean acribillados por la opinión publicada y las redes sociales. A ella al gobierno hay que recordarles que quien siembra vientos recoge tempestades, como hace este magnífico Editorial de FORUMLIBERTAS
El Gobierno español debe asumir en todo esto que posee una visión ideológica, es decir de parte, para nada universal, y que debe reconocer a la otra parte, y respetar la responsabilidad educadora de los padres, como un derecho y una práctica buena, a la vez que debe reconocer que el intento de robarles este derecho solo acarrea resultados malos que se añaden a los que registra este país en el que la enseñanza es un desastre, comparado con el resto de los países de su entorno.

Excelente reflexión, desde el gobierno tienen el firme propósito de dividir la sociedad en opiniones y actuaciones diversas, provocando un claro enfrentamiento entre posturas y criterios, entre padres y familias, según sus valores ideológicos. Esto va mas allá de una clasificación personal, instalar posturas definitivas irreconciliables en toda la sociedad, en las familias y en sus miembros. Como cristianos debemos trasladar a todo nuestro entorno un manto de piedad y concordia, luz y claridad ante tanta división, una propuesta cristiana lejos de las ideologías.