En defensa de la Familia

La ventaja moral que tienen las ciencias físicas sobre las ciencias sociales está en el plano experimental. Hasta que una vacuna o tratamiento no prueba su eficacia en un laboratorio a espaldas del mundo para evitar daños, no es dada a probar al resto de la humanidad. Los científicos o experimentadores sociales, en cambio, no trabajan con un grupo social aislado y hacen allí sus probaturas de ingeniería social, sino que te venden el producto como “liberación” y usan a toda la especie humana como cobayas, de forma irresponsable.

Solo hay una Familia original.

Digo esto a cuento de los nuevos modelos de familia que nos intentan vender. La antropología social ha estudiado por todo el ancho mundo la amplia variedad de familias, parentescos y grupos de filiación existentes. Respecto a las familias, se reconocen dos tipos: la nuclear y la extensa o extendida (se prefiere el término extensa para cuando conviven tres o más generaciones). La familia nuclear no es permanente y dura mientras padres e hijos permanecen juntos. Cuando los hijos se unen a una pareja para tener sus propios hijos, aparece una nueva familia. Nacemos en una familia nuclear de procedencia (“de orientación”) y luego formamos otra que los antropólogos llamamos “de procreación”. La familia nuclear es la más extendida del mundo y propia de la evolución social natural occidental, pero no es un universal. Sin embargo, allí donde no se da es porque funciona la familia extendida (familia biológica, política o adoptiva hasta segundo o tercer grado de parentesco) o extensa, como la zadruga patrilineal de Bosnia o el tarawad matrilineal de Kerala, donde los hijos sólo lo son de la madre, pero manteniéndose siempre ligados a la línea biológica materna. Algunas sociedades de forrajeros o cazadores-recolectores se asocian temporalmente en bandas, pero los elementos de la banda siguen siendo familias nucleares. La familia nuclear es, siempre, la unión de un hombre y una mujer. Ese universal natural es el que recoge la tradición cristiana. Una pareja heterosexual abierta a la vida, que es garantía de perpetuación del humano como especie.

Y a ese pilar le añade otro, especialmente distintivo y superador de la visión materialista: el amor. Amor como entrega mutua, total, fiel y definitiva, que es garantía de plenitud del humano como individuo.

José A. Ramos-Clemente y Pinto.
Secretario de Organización.

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