Ineptocracia + coronavirus = crisis sanitaria, económica y social en España.

Que estamos viviendo la mayor crisis de la historia moderna de España, no producida por un conflicto bélico, es algo de lo que ya nadie duda… ¿o si? La España de los balcones parece tener «memoria de pez» y la ineptocracia que nos gobierna lo sabe, por eso hace todo lo posible por ganar tiempo para blanquear los hechos, al tiempo que activa su máquina propagandista para conseguirlo.

Que estamos gobernados por ineptos, también es un hecho. Ineptos a izquierda y a derecha, ojo, pues este no es un post en contra del Gobierno y a favor de la oposición, sino un post que nos recuerda la ineptitud de nuestro Parlamento y los políticos que rigen los destinos de nuestra querida España. Pero vayamos por partes.

Un Gobierno inepto y una oposición inepta son los que nos han llevado de forma acelerada y dramática a esta coyuntura.

La primera definición que encontramos en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para INEPTO es la de [persona] Que carece de aptitud para cierto trabajo o función. No debemos tener miedo a usar la riqueza de nuestro lenguaje, pues no pretendemos juzgar aquí a las personas, sino su capacidad de cumplir con sus obligaciones políticas así que, despojémonos de la hipocresía y la condescendencia con la que solemos tratar los fallos, porque este ya ha costado demasiadas vidas (y las que quedan).

El término INEPTOCRACIA ha sido acuñado por el filosofo francés Jean d’Ormesson, para describir a la democracia que impera en estos momentos, definida como «el sistema de gobierno en el que los menos preparados para gobernar son elegidos por los menos preparados para producir y los menos preparados para procurarse su sustento son regalados con bienes y servicios pagados con los impuestos confirmatorios sobre el trabajo y riqueza de unos productores en número descendente, todo ello promovido por una izquierda populista y demagoga que predica teorías, que sabe que han fracasado allí donde se han aplicado, a unas personas que sabe que son idiotas”.

Hechas estas definiciones básicas, veamos ahora los argumentos que justifican este post. China queda muy lejos y, efectivamente, podría hasta justificarse que nuestros políticos se tomaran lo que allí pasaba en los meses de Enero y Febrero como algo lejano y que nada tenía que ver con lo que pudiera ocurrir en nuestra moderna y supuestamente preparada a todos los niveles Europa (controles, seguridad, instalaciones sanitarias…).

Pero que en la primera semana de marzo de 2020, con el norte de Italia confinado y la cifra de contagiados y muertos disparándose cada día, nuestro Gobierno estuviera únicamente pendiente del rédito político de la celebración del Día Internacional de la Mujer y de las manifestaciones del 8M, es de políticos ineptos. Que la oposición estuviera únicamente pendiente de minimizar dicho impacto y contrarrestar el efecto electoral de dicha celebración, es de políticos ineptos.

¿Y porqué nos permitimos el lujo de juzgar la destreza política de los representantes elegidos en las últimas elecciones de izquierda y derecha? Pues muy sencillo. Porque hay muchas personas que ya, desde mediados de Febrero, venían advirtiendo de la urgencia de tomar medidas, realizar acopio de materiales e imponer restricciones para no llegar a la situación de parálisis social y muerte que hemos llegado, al menos no de forma tan abrupta, en tan poco tiempo y con unas consecuencias tan dramáticas.

Por tanto, si una persona responsable, se hubiera dedicado a analizar la información disponible, por ejemplo, a 20 de Febrero, habría llegado a las conclusiones a las que llegó Pablo Fuentes y que todos podemos ver en este video de youtube que teneis disponible en nuestro canal.

El 20 de Febrero, Pablo Fuentes advertía sobre lo que nuestros políticos tardaron casi un mes en darse cuenta.

Entonces, ¿porqué en el PSOE, PODEMOS, PP o VOX no hay personas como esta? Lo sentimos, no nos vale la excusa de que «el Gobierno mintió», porque este señor podía también haberse quedado únicamente en leer la información oficial que llegaba a sus manos, pero no se conformó con ello y se dedicó a realizar una estupenda labor de investigación. Eso es lo que diferencia a los ineptos de las personas competentes, aptas para la labor que desempeñan.

Por tanto, no es una cuestión de izquierda o derecha, de PSOE y PODEMOS o PP y VOX… no, es algo mucho más profundo a lo que, lamentablemente, la dualidad que parece nos viene impuesta desde que nacemos nos impide acceder para aprender de veras la lección y tomar medidas para que no vuelva a ocurrir. Porque, al menos en España, no se puede ser librepensador… o eres de derecha, o eres de izquierda; de hecho, más aún, para ser «bueno» en uno u otro lado, debes demostrar que eres «anti» el otro lado…

El fondo de la cuestión es que los representantes de los partidos políticos españoles, DE TODOS LOS PARTIDOS, han demostrado unas cotas de ineptitud que, de momento, han supuesto la muerte de más de 10.000 personas en apenas 15 días. El fondo de la cuestión es que, en la mayoría de los casos, estamos Gobernados por gente que no está cualificada ni preparada para llevar a cabo las funciones para las que son designados: Ministros sin experiencia en el área para el que son designados, responsables de Gabinetes o de áreas cuyo mayor mérito ha sido ingresar en las juventudes de su partido a los 16 años o ser amigo / familiar de tal o cual peso pesado en el partido.

Los tecnócratas y burócratas que hoy nos gobiernan deberían ocupar las segundas o terceras filas de los Gobiernos, y no las primeras. Ellos parecen ser expertos en «gestionar» no se sabe muy bien qué, pero al frente de cualquier área de un Gobierno mínimamente sensato deberían figurar expertos de dilatada trayectoria y experiencia en las materias a gestionar y luego, en un segundo nivel, ya entrarían esta camarilla de políticos «de carrera» que jamás han trabajado en la actividad a gestionar y que supuestamente (concedámosles al menos el beneficio de la duda) solo saben precisamente de eso, de gestionar, pero no tienen la más remota idea, por ejemplo, de gestionar una universidad, como nuestro querido Pedro Duque, a quien nadie se atrevería a cuestionar en materia de astronomía o física, pero que seguramente no haya hecho ni un proyecto propio de investigación en su vida (eso sí, habrá sido objeto y aplicante de varios de ellos) y no tiene la más remota idea de las necesidades de la Universidad en España y se limitará a repetir los discursos que otros le escriban… y así la gran mayoría de ministros que puedan recordarse de los últimos 20 años. De ahí que los escándalos de corrupción política no sean propiedad de la izquierda ni de la derecha, pues, al fin y al cabo, todos pertenecen a una misma «casta»: La de los que han optado por vivir de los ciudadanos para siempre.

Este es el verdadero drama y el verdadero problema del que, por supuesto, nadie hablará. Seguramente sea el que motiva que 4 de cada 10 españoles lleven lustros sin votar, pues se niegan a perder ni un solo minuto en alimentar un sistema, el de la INEPTOCRACIA, que es el que nos mantendrá como hamsters de manera permanente imbuidos en una sucesión interminable de crisis y escándalos, unas veces económicos, otras veces sociales y otras veces sanitarios, como este que nos ocupa en la actualidad, pero que no dejan de ser a la postre diferentes lados de un mismo poliedro: El de la ineptitud de los políticos que nos gobiernan.

Para finalizar, una reflexión muy simple, pero no por ello menos necesaria, ante semejante panorama: ¿porque nuestra sociedad exige una titulación, experiencia, idiomas y cualificación mínima a una persona que vá a desempeñar un puesto de conductor de camión o de recepcionista en un hotel y no exige unos requisitos mínimos a sus gobernantes o políticos, bien de cualificación o bien de experiencia real, no política en la materia que van a desempeñar? Seguramente ellos sean los primeros interesados en que esto siga así de manera perpetua, pues solo así se garantizan un sueldo para toda la vida, pero, desgraciadamente, esta no es, ni de lejos, la idea de DEMOCRACIA (Aristóteles, Política, 1294b ) en la que muchos creen vivir.

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