La nueva Ley de Libertad Sexual se «olvida» de la Pornografía como medio que institucionaliza la violencia contra la mujer.

Lo decía una mujer inteligente en las redes sociales: “Caramba, siempre he tenido relaciones nunca he dicho ‘sí’: a ver si es que me han estado violando toda la vida”. Esto podemos leer en esta noticia de HISPANIDAD sobre la Ley de Libertad sexual que el Gobierno aprobará por la via de urgencia para aprovechar el eco mediático ante el próximo 8M.

Su ironía viene al pelo y resume mejor que ninguna otra manifestación lo que ha ocurrido durante el miércoles 19 y jueves 20. Algunos medios han interpretado que el PSOE y Podemos discrepaban sobre las dos barbaridades, perdón, propuestas, de la ministra de Igualdad Irene Montero, para una Ley de Libertad Sexual.

El inquietante incremento de los delitos y el consumo de la pornografia on line en España.

No era eso, lo que ocurre es que el socialista Juan Carlos Campo no quiere que su compañera de mesa de ministros Irene Montero se introduzca en su terreno porque modificar el código penal no es cosa del Ministerio de Igualdad sino del Ministerio de Justicia.

Las  cuestión clave es de la intelectual Irene Montero: Sólo el sí es sí. Es decir, que cualquier relación sexual puede acabar en que la parte femenina del acto asegure que, como ella no dio el sí, ha sido víctima de una agresión sexual. Y eso significa la interposición de una denuncia por violación, que puede ser castigada con penas de años de cárcel sobre el tejado.

La Ley de Igualdad sexual promete generar tantas injusticias como la ley contra la Violencia de Género. Viene de suyo 

Luego está lo de la violación dentro del matrimonio. Las consecuencias de esta vía tan feminista son, asimismo, temibles, especialmente cuando la pareja se rompa y entre en proceso de separación. Algo parecido a lo que ocurre con la Ley contra la Violencia de Género. Siempre que una pareja se rompe la mujer, en su demanda de divorcio, siempre alega haber surgido mucha violencia psicológica.  

El problema de Podemos no es que diga, haga y probablemente piense tonterías, sino que se empeña en ejecutarlas con peligrosa perseverancia, especialmente cuando la idea merodea alrededor de la concepto de igualdad. ¿Iguales a qué?

Y lo peor de todo, es que la Ley no incluye ninguna medida de acompañamiento que, dicho sea de paso, hubiera sido una gran oportunidad para atajar, aunque fuera de forma tangencial, el problema de la pornografía On Line en España. Según los datos a los que nuestra Asociación ha tenido acceso mediante la elaboración de un informe que presentaremos a finales del mes de Marzo, el incremento de los delitos sexuales en España mantiene una inquietante similitud al incremento del consumo del porno on line, pero no un porno «normal», sino un porno que, cada vez mas, busca atraes a sus consumidores con títulos en sus vídeos como «abusando de…» «Violada», «Borracha y abusada…»

¿De que servirá una Ley que pretende regular el consentimiento sexual si, a la vez, permitimos que se haga negocio con vídeos cuyos títulos principales presuponen ya de por sí delitos? Nadie se atreve a poner cerco a una industria que genera unos beneficios mundiales de 3000 dólares por segundo y mientras eso no se frene, muy a nuestro pesar, los delitos contra la libertad sexual seguirán incrementando.

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