El virus del porno on-line, dispuesto a hacer su «agosto» con el confinamiento de la población mundial.

La pornografía on line es un virus letal. Atrapa a casi todo el que entra en contacto con él y, lo que es peor, aprovecha el estrés emocional y la ansiedad que muchas personas estan sufriendo por el confinamiento debido al coronavirus, para ofrecerles una válvula de escape falsa, efímera y, en no pocas ocasiones, basadas en vídeos sobre abusos o violaciones que suponen actos delictivos.

La pornografía impide que la persona sea libre y cada vez «engancha» a más jóvenes.

«La pornografía es una adicción al consumo de películas, imágenes o audiciones de carácter sexual». Se trata, en realidad, de una droga: «Tiene —afirma — todas las características de las adicciones: no se puede dejar, es una tendencia enfermiza a ese consumo y produce una percepción enfermiza de la realidad sexual». Se trata, además, de «una enfermedad privada que no asoma en público, es bastante inconfesable».

La nueva Ley de Libertad Sexual se «olvida» de la Pornografía como medio que institucionaliza la violencia contra la mujer.

¿De que servirá una Ley que pretende regular el consentimiento sexual si, a la vez, permitimos que se haga negocio con vídeos cuyos títulos principales presuponen ya de por sí delitos? Nadie se atreve a poner cerco a una industria que genera unos beneficios mundiales de 3000 dólares por segundo y mientras eso no se frene, muy a nuestro pesar, los delitos contra la libertad sexual seguirán incrementando.

Sexo forzado. Así «aprenden» nuestros jóvenes a «relacionarse» gracias al Porno.

“El contenido de las páginas pornográficas es cada vez más violento. Y está siendo visto mayoritariamente por los jóvenes. Por ejemplo, el 30% de las páginas que se manejan en internet son de contenido pornográfico”. “La mujer es humillada, orinada, vejada y/o penetrada por varios y todo eso es lo que los adolescentes ven a partir de 12 años”, reflexionaba.