La «paguita» comunista y el día del trabajo.

Celebramos hoy el día del trabajo (bueno, para nosotros por supuesto el día de San José Obrero) recordando los cruces de declaraciones de esta semana entre el indigno vicepresidente de un gobierno democrático como el de España (lo de indigno lo decimos y resaltamos, siempre referido a su responsabilidad política y no a su persona, por sus declaraciones de esta semana en el Parlamento, alardeando de pertenecer a la ideología criminar con mas muertos del Siglo XX en Europa, el Comunismo, y al partido que más crímenes arrastra en España en el mismo Siglo, el Partido Comunista).

La paguita comuinsta solo busca generar ciudadanos ineptos, fácilmente manipulables a cambio de una paga.

Como nos recuerda la Constitución Gaudium Et Spes:

La actividad humana responde a la voluntad de Dios que mandó someter y gobernar el mundo en justicia y en verdad. Los hombres desarrollan con su trabajo la obra del creador, sirven al bien de los hermanos y contribuyen a que se cumplan los designios de Dios en la historia. Los avances y victorias del hombre son signos de la grandeza de Dios.

El mensaje cristiano no aparta al hombre de la edificación del mundo, ni a despreocuparse de las cosas terrenales, sino que les impone como deber el no apartarse y el no despreocuparse. Con su actividad el hombre no solo transforma la sociedad sino que se perfecciona a sí mismo. Esta perfección vale más que las riquezas que pueda acumular: “El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene”.

(INFOCATOLICA) El Secretario General de la Conferencia Episcopal Luis Argüello defendió el lunes, en rueda de prensa, que «es urgente y necesario en este momento [proporcionar] una renta básica para esas personas que han perdido su empleo u otras personas que ya se encontraban en situación de verdadera necesidad, cuya subsistencia tenía que ver con actividades de salir a la calle que ahora no se pueden hacer».

No obstante, precisó a continuación, «otra cuestión es ver si esta renta básica o salario universal debe ser de manera permanente». Mons. Argüello aclaró «es muy importante que las personas puedan ejercer sus capacidades con un puesto de trabajo». Por tanto, «la necesidad perentoria de una renta básica en este momento no debería ser una coartada para una especie de subsidio permanente que retire del horizonte de las personas todo lo que el trabajo representa»

A la pregunta de un periodista sobre cómo valoraba «las críticas que ha hecho la conferencia episcopal» sobre el ingreso mínimo vital, el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias ha respondido así:

«Me quedo con lo que ha dicho el Papa, que ha demostrado nuevamente una enorme sensibilidad social al plantear la necesidad de que todo el mundo tenga un ingreso mínimo vital, y hasta nueva orden, el Papa es el jefe de la Iglesia Católica»

El vicepresidente se refería a la carta que el Pontífice envió hace unos días a los movimientos y organizaciones populares.

Iglesias ha descartado además que el gobierno amplíe las ayudas a la Iglesia para afrontar los problemas económicos que sufrirán las diócesis, especialmente sus parroquias, por la pandemia.

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