7 derechos y libertades que disfrutas hoy pero no tendrías en la Segunda República.

La Segunda República sometió a un acoso y a una erosión incesantes a este derecho. La Constitución de 1931, aprobada por las Cortes republicanas sin someterla a referéndum, prohibía en su Artículo 26 las órdenes religiosas que estableciesen un voto de «especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado», una prohibición que sirvió para ordenar la disolución de la Compañía de Jesús en 1932, alegando su obediencia al Papa.

¿Uniformes igualitarios? El independentismo se alía con la ideología de género.

El objetivo de esta macabra y marxista iniciativa es que no se pueda obligar a un código de vestuario diferenciado por sexo entre los niños y niñas que estudian en colegios financiados con fondos públicos. De esta manera, ellos podrán optar por el uso de faldas mientras ellas podrán escoger llevar pantalón.

Sánchez, el incongruente.

Lo peor no es tener un presidente del Gobierno huérfano de verdades y nutrido de embustes e incongruencias, para quien el fin justifica los medios. Más grave aún es soportar a un Gobierno para destruir más que construir; dividir más que unir, retroceder más que avanzar, despilfarrar más que economizar. Un Gobierno para el cual palabras como “España”, “Monarquía”, “Constitución” o “Poder judicial” son tabú.

¿Imposiciones «ecológicas»?

Pretenden imponernos un cambio social bajo el miedo a la «extinción», como dijo Greta, a la que por cierto, conviene recordad, que vive gracias a que no hay aún diagnósticos prenatales de su enfermedad pues, de haberlos habido, seguramente la habrían abortado y no habría dejado huella en este mundo, ni de carbono ni de ningún tipo.