OBJETIVO: III REPÚBLICA.

Para el separatismo catalán, la independencia se ha convertido en un ídolo, y su lucha en una religión. Pero la Biblia demuestra que Dios es celoso y no admite a los baales. Porque el problema de muchos catalanes es que la independencia se ha convertido en su creo religioso. Y el fanatismo consiste en eso: en deificar a lo que no es Dios… aunque se trate de algo nobilísimo.

El comunismo es, por naturaleza, anti religioso.

Para Li Ruohan, analista especialista en la política china, los «entusiastas» del diálogo entre Beijing y la Santa Sede, deberían recordar la enseñanza de Pío XI y de Juan Pablo II («No tengan ninguna ilusión sobre el comunismo»). El Partido comunista chino es sucesor del marx-leninismo y su finalidad es destruir las religiones.