Los obispos responden a las acusaciones de la ministra Belarra

Por si quedaba alguna duda de que la Ley Rhodes que salió el pasado jueves del Congreso de los diputados es una ley ideológica y una oportunidad perdida, la ministra Ione Belarra aprovechó su intervención para atacar a la Iglesia. En un comunicado, la Conferencia Episcopal Española reiteró su compromiso con esta problemática y recordó las medidas que ha puesto en marcha para acabar contra esta lacra y proteger a los menores.

Como se puede ver en el vídeo, Belarra aprovechó su intervención en el Congreso para, a través de un caso particular, poner el foco en la Iglesia católica como principal centro de los abusos a menores. Olvidó los daños de la pornografía, contra la que los socialcomunistas todavía no han anunciado ninguna medida.

En la nota de prensa, los obispos lamentan el ataque de la ministra y se remiten a estudios independientes que señalan que los abusos a menores desde personas vinculadas con la Iglesia suponen el 0,2% del Total. Esta cifra, «algo que siendo para nosotros grave, pone en su magnitud las dimensiones del problema y señala los entornos en los que se producen mayoritariamente los abusos, que deben tener especial atención y protección».

Un 0,2% de los abusos a menores

Con los ataques a la Iglesia y a la familia, sin atender a datos objetivos, el Gobierno aprovecha un drama inadmisible como son los abusos a menores para aplicar su agenda ideológica en lugar de preocuparse por los niños, en teoría los verdaderos protagonistas de la ley.

La Iglesia católica inició ya en 2002 un largo proceso de actualización de sus protocolos y su código de derecho especialmente en cuestiones de prescripción de esos delitos y de prevención de abusos en el presente y en el futuro, aspectos que ahora incorpora la legislación española. Por eso, han explicado, «aesde aquel año se han desarrollado protocolos y entornos seguros para los menores en los lugares en los que la Iglesia realiza su actividad.

Medidas de protección a niños desde 2002

Las congregaciones religiosas han desplegado un importante número de iniciativas para atender de manera segura a los menores y también la Iglesia diocesana está recorriendo ese camino y han habilitado oficinas de protección a los menores y prevención de abusos en todas las diócesis españolas».

La CEE ha recordado que, como parte de su misión, «la Iglesia está firmemente comprometida en la promoción integral de los menores y desarrolla miles de iniciativas cada año que buscan formarlos en valores tan relevantes como la solidaridad, el respeto a la diferencia, el servicio al bien común o el cuidado del entorno según los principios del humanismo cristiano».

«Rancio anticlericalismo»

En este fin trabajan miles de laicos, sacerdotes y religiosos con esfuerzo, capacitación, dedicación y responsabilidad. «Su trabajo no puede quedar empañado ni por las acciones de algunos de sus miembros que son indignos de ese trabajo ni por las apreciaciones de los políticos que, presas de un rancio anticlericalismo, utilizan a la Iglesia para la confrontación política en una estrategia de ruptura y confrontación», han concluido.

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