San Ignacio de Loyola: Capitán de las Tropas de Salvación

¿Quién era San Ignacio de Loyola?

El 31 de julio es una fecha de gran trascendencia no solo para la Compañía de Jesús, sino también para toda la historia de la Iglesia y la humanidad, pues se celebra, la onomástica de San Ignacio de Loyola. Un hombre rescatado del campo de batalla por Dios, para convertirse en Capitán “contra los Espíritus del Mal que viven en el mundo tenebroso” (Ef. 6, 11ss).

Nacido en 1491 en una familia de noble linaje, joven militar natural del País Vasco, se caracterizaba por su fuerte carácter, ansias de honor y gloria, embarcándose para tal fin en cualquier lucha y batalla…hasta que una bala de cañón lo dejó herido, dependiente y postrado largo tiempo en una cama.

Hoy en día, la Compañía de Jesús se extiende por todo el mundo, organizada en Provincias y Regiones. La Curia General se encuentra en Roma., y el superior general de la Compañía de Jesús es el P. Arturo Sosa, S.J.

¿Qué será de mí, Señor? cuantas veces nos hemos preguntado eso en medio del sufrimiento. Aburrido y sin un objetivo claro, entretuvo su mente con los libros que cayeron en sus manos, los cuales no fueron de caballería como él quería, sino por el contrario de otros héroes que dieron su vida con las armas de la luz; leyendo así la Vida de Cristo y de los Santos, preguntándose asimismo si San Francisco y Santo Domingo, lo hicieron… ¿por qué yo no?, descubriendo, alentando por la Virgen María, el lema que llevaría como estandarte toda su vida “Ad Maiorem Dei Gloriam” “Para Mayor Gloria de Dios”.

Comenzando así un proceso de conversión, de profundo sufrimiento y discernimiento, que lo llevaría a fundar en 1534 en París una de las órdenes religiosas más notables y extendidas por el mundo, siendo aprobada en 1540 el Papa Pablo III.A la que se unieron, figuras tan destacadas como San Francisco Javier, Pedro Fabro y Diego Laínez entre otros, jurando solemnes votos de pobreza, castidad, obediencia y un cuarto voto de especial importancia: obediencia fiel al Papa.

La Compañía de Jesús en el Mundo

De este modo, S.S. Pablo III, después de aprobar la compañía, y ver la gran labor pastoral que estaban realizando en Roma, empezó a enviarlos como misioneros a los cinco continentes, ya descubiertos por entonces, enviando a Francisco Javier a la India, muriendo en China en 1552, pasando a ser conocido como el “Apóstol de las Indias”. Mientras otros fueron enviados a Brasil y a Etiopia, siempre a favor de la Evangelización y de la Contrarreforma Católica, que por entonces estaba siendo atacada por los protestantes y los monarcas europeos que no aceptaban el dominio del Imperio Español de la Casa de Austria. Estando siempre al servicio de la fe y de la promoción de la justicia” y asumiendo cualquier tipo de actividad que contribuyese a la misión apostólica.

Hoy en día, la Compañía de Jesús se extiende por todo el mundo, organizada en Provincias y Regiones. La Curia General se encuentra en Roma., y el superior general de la Compañía de Jesús es el P. Arturo Sosa, S.J.

Asimismo, las Conferencias de Provinciales, como la CPAL, son otra instancia de gobierno que reúne a los superiores provinciales de una misma zona mundial, con el objetivo de potenciar el trabajo en red de las diferentes Provincias. Son seis: Europa, Asia Pacífico, África, Asia Meridional, Norteamérica y América Latina y el Caribe.

Jesuitas en América Latina

Actualmente hay 2.289 Jesuitas en las 12 provincias que conforman la Conferencia de Provinciales de América Latina y El Caribe; representan sólo el 13% de la Compañía mundial.

A lo largo de la historia, la Compañía de Jesús se ha destacado por participar activamente en las más diferentes cuestiones sociales: trabajo con las culturas originarias, formación popular y sindical, defensa de los excluidos, investigación científica aplicada y trabajo en ciencias exactas, producción artística, capacitación y educación de diversos grupos sociales, misiones populares, trabajo parroquial, esfuerzos por la paz entre los pueblos, diálogo entre culturas y religiones etc.; todo eso en nombre de la fe y al servicio de la justicia y de la reconciliación.

Una de las características más conocidas de la Compañía de Jesús en Latinoamérica es su trabajo con instituciones educativas, lo que se hace a través de tres grandes redes: la Asociación de Universidades confiadas a los Jesuitas en América Latina (AUSJAL) que educa alrededor de 250.000 estudiantes; la Federación Latinoamericana de Colegios Jesuitas (FLACSI) que educa más de 190.00 jóvenes, y el Movimiento Internacional de Educación Popular Fe y Alegría que tiene más de 1.500.000 estudiantes en el mundo.

Testigo directo de esto, soy pues pude participar como profesor en una de las sedes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador que dirige la Compañía de Jesús, pero regentada por los Misioneros Identes en el Municipio de Santo Domingo de los Tsáchilas (en plena periferia geográfica y existencial, como dice el Santo Padre Francisco-primer Papa jesuita de la historia-), realidad religiosa poco conocida pero gran calado y extensión en el mundo, fundada a mediados del S,XX Por Fernando Rielo en la Isla de Tenerife, “La Primera América” de la época de los descubrimientos.

En todo amar y servir

No podría terminar de hablar de los Jesuitas, sino hiciera una reseña de esta máxima ignaciana, en la que definimos una idea, un deseo, una aspiración legítima del creyente. Amar a cercanos y lejanos. Es verdad que no es fácil, y que en ocasiones resulta difícil querer a algunas personas: A tu familia, amigos, compañeros del trabajo, estudios, hermanos de comunidad…por eso nos dejó este gran Santo los Ejercicios espirituales con la intención de aumentar la experiencia personal de la fe, apoyada en la gracia de Dios. modo y orden de meditaciones y oraciones para renovar profundamente la vida “e

Pues como vemos en la realidad y en la verdadera historia que nos quieren ocultar, tendremos, como viene siendo lo normal, y a día de hoy mucho más, persecuciones, sufrimientos y martirios, por la intervención humanitaria de la Iglesia en América y en el mundo, como vemos también en la película de La Misión de Roland Joffé de 1986, y la más actual Silencio de Martin Scorsese en 2016…pero como le dijo San Ignacio a San Francisco Javier, tomando las palabras del Evangelio: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?

Así pues, hasta tal punto fueron los sufrimientos de la orden ignaciana, que fueron hasta expulsados por la Pragmática Sanción en 1767 por Carlos III, de todo el Imperio Español y otras colonias de ultramar, expropiándose todos los bienes e infraestructuras: campos, conventos, colegios, y obras de caridad realizadas, debido por supuesto por el movimiento anticatólico del despotismo ilustrado que imperaba por entonces en las Monarquías Europeas, viéndolos como enemigos y no como servidores. Hasta ser incluso suprimidos por el Papa Clemente XIV en 1773, ante lo cual se refugiaron durante algo más de 40 años bajo el amparo de los soberanos de Rusia y Prusia, hasta su restauración en 1814.

Por eso, y a pesar de los muchos padecimientos, sigamos las enseñanzas de este santo que nos dejó en su obra más destacada, los Ejercicios espirituales (1548), las estrategias para hacer frente a las tentaciones que llevan del pecado a la muerte, separándonos de la Gracia de Dios.

Demos gracias a Dios, seamos humildes y pidámosle que envíe “obreros a sus mies” suscitando a personas y carismas dentro de la Santa Madre Iglesia Católica que sirvan de instrumentos de entendimiento entre los hombres de diferentes realidades económicas, sociales y culturales…y si somos dignos de ello, que nos escoja para ser medios de su Obra de Salvación, como hizo con este muchacho que solo el libertinaje de la vida le llamaba la atención, ya que para Dios…Nada es imposible.

Unidos en oración, reciban un cordial saludo.

Jesús Rivera

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