La manipulación mediática: ¿Hacía donde se dirige la sociedad española «post-covid»?

Bien decía Avram Noam Chomsky, lingüista, filósofo, politólogo y activista del siglo XX, que los medios de comunicación masivos actúan como transmisores de mensajes hacia el ciudadano promedio.

Por lo tanto su función principal es entretener, informar e importar valores y códigos de comportamientos propiciando que los individuos se amolden a las estructuras sociales , sesgando y distrayendo de la realidad a las masas. Esto se conoce como manipulación mediática.

Cuando a una sociedad no se le puede controlar con la fuerza (que todo se andará…), se intentará controlar lo que piensa mediante la propaganda. A los anunciantes ,colaboradores televisivos y radiofónicos, prensa , etc,que subvencionados por el gobierno,concuerdan obviamente con su ideología,  se les suministran noticias cuidadosamente seleccionadas y aisladas de la realidad y falta de crítica, con una objetividad nominal y no real, intentando acallar cualquier tipo de información que vaya en contra de sus intereses particulares.

los medios de comunicación masivos actúan como transmisores de mensajes hacia el ciudadano promedio.

Un espíritu comunista (olvidaros del socialismo, maquiavelicamente engullido por la hoz y el martillo), es capaz de adormecer el juicio, idiotizar el pensamiento y simplificar (bajo  la celosa mirada comunista) la auténtica realidad. Armas mediáticas como el miedo impuesto a base de bulos, que como balas, perforan la realidad y que pretenden hacernos creer que los culpables de todo es la propia sociedad y por tanto, necesitan una mano firme que los corrija y dirija: el Estado, el cual, destierra el discernimiento con artimañas cuyo resultado es la influencia y no la verdad, no pidiendo jamás perdón por los errores cometidos, descalificando las decisiones que no les gusta y presentándolas como un acto de poder contra ellos.

Música embaucadora y letal, cantos de sirena más terribles que los de La Odisea. Son auténticos artistas de la manipulación que con las notas que salen de su flauta, adormecen, seducen, idiotizan y llevan a una sociedad multicolor (políticamente hablando), hacía un precipicio al que ellos tan solo se asoman, observando con regocijo cómo van cayendo al abismo del caos.

Me recuerdan al flautista de Hammelin, que pese a que no hayan sufrido ninguna injusticia como en el relato original documentado por los hermanos Grimm , su modus operandi rebosa venganza, rencor, odio y un egoísmo de proporciones gigantescas.

A mi parecer, comportamientos propios de unos gobernantes, cuyo corazón ha cerrado sus puertas a Dios.

Allá donde no hay luz, reina la oscuridad, alimentándose de los frutos que crecen regados por una cultura de la muerte, un desprecio descarado a la vida y a sus cimientos (como la familia por ejemplo), raquíticos de moral y honor, exentos de vergüenza y dignidad; unos terribles moradores de la oscuridad que desconocen la verdad y que vuelven la cara ante ella, que se encolerizan y vomitan odio cuando una pequeña luz se les presenta.

No son conscientes que cuando la luz se enfrenta a las tinieblas, logra la victoria final.

Esperemos pacientemente amparados bajo la verdadera luz, sin dejar de luchar y, por supuesto, atentos a las notas musicales con las que pretenden crear la banda sonora de estos tiempos.

Jucho

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