Aborto: Mentiras que dan paso a un nuevo derecho.

El aborto se ha extendido como un cáncer en nuestra Sociedad, y lo hace a base de mentiras y medias verdades, como cualquier ideología demoníaca que atenta contra el ser humano, que, no lo olvidemos, es la criatura más amada por Dios.

Pero, ¿Cómo ha podido calar en apenas 50 años de forma tan rápida y simple en las sociedades occidentales? En primer lugar y antes del cómo, debemos pensar por qué era necesario el Aborto. El aborto no es más que una de las «herramientas» empleadas por quienes dominan el planeta para luchar contra la superpoblación mundial.

El cómo lo han conseguido, queda muy bien resumido en esta infografía dónde podemos ver las principales mentiras del lenguaje empleadas para promover el aborto entre las mujeres:

Aborto - La realidad que esconden las mentiras oficiales
Aborto – La realidad que esconden las mentiras oficiales

¿Qué mejor forma, para evitar el continuo crecimiento de la población mundial, que impedir nuevos nacimientos y matar a los que ya se están formando? Son más de 1.000 millones de seres humanos los que han sido muertos antes de nacer desde que esta brutal política se pusiera en marcha, allá por finales de los años 60.

Si, además consiguen generar en torno al aborto un gran negocio, no sólo con los centros de exterminio (en las clínicas se presta asistencia sanitaria y se cura a las personas, por eso no podemos llamarlas de esa forma), sino por el tráfico de órganos y tejidos mas que demostrados en recientes programas de investigación.

Consolidar el aborto como un derecho es una prioridad. Las mentiras del Siglo pasado con las que se implantó se agotan, y urge consolidarlo como derecho para mantener la industria de la muerte. Esa es la cuestión.

Lo primero y fundamental en la estrategia era convencer a la mujer de que su papel en la familia, como ama de casa, es una «esclavitud» de la que tenía que liberarse. Una vez que consiguieron sacar a la mujer de casa, había que dotarla de medios para impedir que volviera a ella. Píldoras anticonceptivas, Diu, píldoras del día después… pero hacía falta un movimiento que expandiera su uso intensivo.

Y para ello se impulsó el movimiento feminista radical, dotándolo de miles de millones de euros canalizados por la ONU y basado fundamentalmente en una falsa teoría de la liberación sexual que no ha hecho más que lo que ya profetizó Pablo VI: Convertir a las mujeres en meros objetos sexuales, no ya solo para la pornografía, sino en los que ahora se llaman las «relaciones de pareja», pues también en el camino, han destruido el Matrimonio.

Este movimiento ha contado además, con un gran respaldo institucional que ha diseñado todo un conglomerado de mentiras oficiales, labrado con una terminología absurda pero muy potente, con el que se ha introducido en la educación de nuestras hijas: Derechos sexuales y de salud reproductiva, interrupción temporal del embarazo, embarazos no deseadoscualquier cosa antes que llamar las cosas por su nombre: Asesinato de un ser inocente no nacido.

Pero faltaba un último paso para terminar de normalizar el hecho de que una persona mate a un ser indefenso que se está gestando en su vientre; este último gran paso era convertir el aborto en un derecho. Así que al puro estilo de Hitler o Stalin, sus ideólogos activaron la maquinaria propagandística para que millones de mujeres en el mundo salieran a quemar Iglesias, pues para luchar por algo es necesario tener un «enemigo» contra quien luchar.

Así, millones de chicas del entorno de los 18 años, educadas en volver solas y borrachas a casa, toman las calles y los medios repitiendo un discurso vacío, falso y lleno de mentiras, repitiendo el mantra que les han impuesto: Que es su cuerpo y es su decisión.

No es su cuerpo; es un cuerpo independiente, alojado temporalmente en el suyo. Para actuar sobre su cuerpo y sus propios órganos bastaría con que se extirparan la Matriz. Y no es su decisión, pues para que surja un nuevo ser humano, es necesario el concurso de un óvulo y un espermatozoide y, por tanto, también es la decisión de quien aporta el espermatozoide.

Pero, ¿Por qué tanta prisa y necesidad de convertir el Aborto en un derecho? Es evidente. Las mentiras previas van cayendo y la industria de la muerte necesita subsistir. La Medicina y la ciencia avanzan a pasos agigantados y ya podemos contemplar perfectamente como con apenas 10 semanas, la nueva persona está formada y su corazón late con fuerza.

Es, por tanto, urgente, consolidar este «nuevo derecho» para que, en el momento en que la ciencia se atreva a declarar de forma inequívoca que con el aborto se está asesinando a una persona inocente, ya no sea necesaria la mentira de que el embrión no es un ser humano y puedan pasar a argumentar, sin ningún temor, que la libertad de la mujer está por encima, incluso, de la vida de un ser inocente pues es «su derecho».

Por eso en lugares como España, el Tribunal Constitucional dilata, tras mas de 10 años, la ignominia de pronunciarse sobre la consolidación como «derecho» del aborto en el régimen jurídico. Por eso en Estados Unidos, tras 50 años, la conciencia sigue persiguiendo a los Jueces del Tribunal Supremo, pues saben perfectamente que, con sus actos, legalizarán el asesinato de inocentes y a todos les tiembla el pulso, por muy bien pagados que estén.

Nuestra es la obligación de luchar contra la mentira. Nuestro es el deber de defender la verdad. Aunque ello nos suponga amenazas, sanciones e incluso, como recientemente en España, la cárcel. Pues, no podemos olvidar, que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres y que si una cría de 16 años llega a pensar que no pasa nada por Abortar y que es bueno que sea un derecho, será porque antes, ni sus padres, ni sus educadores, ni su entorno ni su comunidad se han atrevido a decirle la verdad.

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