El Nuevo Orden Mundial. ¿Realidad o Ficción?

“Pero ¿a donde vamos a llegar? …” Estas es una expresión utilizada con frecuencia por millones de personas que, ante las noticias que vamos conociendo cada día y que la televisión nos administra convenientemente, ven como las sociedades “modernas” están cambiando, en apenas 50 años, de forma absolutamente radical. Si hay o no un “nuevo orden mundial” en proceso de implantación final, es una decisión que dejaremos a cada lector, para lo cual aportamos una serie de claves o hechos históricos recientes en los que poder basar la opinión extraídos de un mágnifico articulo de José Martín Brocos Fernández sobre las amenazas a la Familia en el Nuevo Orden Mundial. Las sociedades y la civilización han avanzado siempre gracias al sustento que LA FAMILIA ofrece, como elemento fundamental de cohesión social, al desarrollo de la persona. Por tanto, para hablar de un “nuevo orden mundial”, hay que hablar de un nuevo concepto de persona, en que se sustente el mismo.

Es irrefutable que la frase “los tiempos están cambiando” se queda corta, pues asistimos a un intento de transformación de la sociedad como jamás antes se había planteado, por las “coincidencias” en el gran número de países que lo abordan de forma aparentemente coincidente, y la rapidez y las prisas que demuestran en su implantación. Una ingeniería social de consecuencias inciertas, pues así como cualquier experimento científico requiere de una fase experimental para probar su eficacia, las únicas “pruebas” que tenemos de intentos previos de cambios en la sociedad, pueden situarse en la Grecia y Roma clásica, y el resultado y fin de ambas sociedades no fué, precisamente, digno de volver a ser instaurado, y curiosamente ambas acabaron recurriendo a la religión católica como elemento de regeneración y renovación de su estabilidad social.

El concepto de “libertad” moderna

 

1.- Asistimos al triunfo de una “hiperdemocracia” en la que la masa (dirigida normalmente por intereses económicos) actúa directamente sin ley, para provocar la ley, por medio de presiones materiales, imponiendo sus aspiraciones y sus gustos ( por ejemplo, grupos animalistas, movimiento LGTBI, feminismo radical, separatismo catalán, etc). Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas cabe padecer.

2.- Esta situación es fruto del antropocentrismo exacerbado que, desde la ilustración, viene implantando en los diferentes modelos económicos y sociales de nuestras modernas naciones, donde todos al final coinciden, de una u otra forma (a excepción de los regímenes comunistas) en el relativismo ético inherente a la democracia liberal (Juan Pablo II, 1995:70,1), de oscurecer la verdadera realidad ontológica de la persona: hombres y mujeres parecen desorientados, inseguros, sin esperanza (…) lento y progresivo avance del laicismo (…) el vacío interior que atenaza a muchas personas y la pérdida del sentido de la vida (…) dramático descenso de la natalidad, la resistencia, cuando no el rechazo, a tomar decisiones definitivas de vida incluso en el matrimonio. El egocentrismo que encierra en sí mismos a personas y los grupos, el crecimiento de una indiferencia ética general y una búsqueda obsesiva de los propios intereses y privilegios (…) Junto con la difusión del individualismo, se nota un decaimiento creciente de la solidaridad interpersonal (…). Sin duda, todos estos factores posibilitan la implantación del consumismo como base de la existencia de las personas.

3.- Destrucción de la Familia. El Marxismo se opone a la familia por ser ésta una institución conservadora, burguesa y por estimar que los primeros lazos del individuo se establecen con una institución supra-familiar como es el Estado, que es dueño de todo, el partido o la clase social. Violando el principio de subsidiariedad se atribuye funciones educativas que corresponden a los padres. Esta concepción colectivista radical supedita a la familia y a la persona a una estructura social impersonal como la clase social, el partido o el Estado. En la práctica es la pura despersonalización del individuo, que permite un mayor control sobre él.

4.- Dañado el hombre moralmente, muerto espiritualmente pese a su necesidad natural (la prueba es el atractivo que encuentran en las filosofías orientales, con la búsqueda de formas esotéricas de espiritualidad o con las grandes corrientes del New Age. Hay fenómenos claros de fuga hacia el espiritualismo, el sincretismo religioso y esotérico, una búsqueda de acontecimientos extraordinarios a todo coste, hasta llegar a opciones descarriadas, como la adhesión a sectas peligrosas o a experiencias pseudoreligiosas) carece de suficiente fuerza de voluntad para decidirse por el bien y va oscureciendo su inteligencia, dominada por instintos, pasiones y vicios. Si esta afirmación les parece exagerada, tan solo han de buscar estadísticas sobre consumo de pornografía y servicios relacionados con la sexualidad (citas, chats, etc) en Internet.

5.- Los “nuevos derechos”En este sentido predican “nuevos derechos” producto “del racionalismo político-jurídico” (Castellano, 2004:91, enero-febrero) que “liberen” a la sociedad de las “construcciones sociales” opresivas para la mujer y que “liberen” a la propia mujer de la opresión sufrida por el hombre dominador. Los “nuevos derechos humanos” [13] fundados “en sí mismos (como el imperativo categórico de Kant)” (Wagner de Reyna, 2004:82, enero-febrero) y promovidos, cuando no impuestos por los organismos internacionales bajo amenazas de retirada de ayuda financiera a los gobiernos (Juan Pablo II, 1995:16,3), pasan por los “derechos sexuales y reproductivos”, que esconden políticas de reducción poblacional, y aquí está incluido el aborto legal sin restricciones enfocado como un problema de la salud de la mujer (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:586-588,717,1027), métodos anticonceptivos incluida la esterilización, también en el marco de las “políticas de derechos a la salud reproductiva”.

El liberalismo, coincidente con el marxismo en su raíz materialista, es otro enemigo de la familia pues enfatiza la omnímoda libertad del individuo con entera independencia de Dios y de encauzar esa libertad hacia el bien según la ley natural (Juan Pablo II, 1995:19,5). Para el liberalismo los actos humanos no deben estar sometidos a ningún tipo de coacción y el único límite es el orden público. La no coacción externa, interna, física, moral o psicológica conlleva que la posición de los padres como formadores de los hijos quede drásticamente limitada, pues acaba disolviendo la autoridad paterna, ya que no se debería “influenciar al niño, ni mucho menos forzarle, sino negociar con él situándose en una posición de igualdad respecto al adulto” (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:662).

6.- La Educación como sistema de “manipulación” de voluntades. Los gobiernos incumplen su misión educativa, cuando se ponen al servicio dócil de ideologías, que de manera abierta o en forma encubierta predeterminan los contenidos de la enseñanza o canalizan la educación por derroteros contrarios al correcto sentido real del hombre y a los deseos de las familias. Es el educativo uno de los sectores, en que se padece en la actualidad el desvío de ciertos Estados en lo que respecta a su alta misión subsidiaria de la comunidad civil. No tenemos más que ver como en España, cada vez que hay un cambio de Gobierno, lo primero que realizan es el cambio de las políticas educativas, pues es sin duda su “bien” más preciado para asegurar a largo plazo millones de votantes, fruto de su imposición ideológica (en este caso, tenemos como máximo exponente el separatismo catalán, que crece en cada proceso electoral pues se van incorporando al mismo las legiones de jóvenes formados en un ambiente educativo puramente secesionista y anti español, lo que nos dá una idea muy aproximada de lo que se puede conseguir a medio plazo, dominando los sistemas educativos).

7.- Los Medios de Comunicación social donde, la televisión ejerce un dominio casi omnipresente y avasallador. Está determinando un mundo nuevo, una cultura nueva, un hombre nuevo[10], no carente de graves riesgos (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:1017-1018). Con frecuencia los medios de comunicación “cómplices de esta conjura” (Juan Pablo II, 1995:17,2) promueven, constata Juan Pablo II (2004:3,2), “causas contrarias al matrimonio y a la familia, perjudican al bien común de la sociedad”, al subordinarse “muchas veces tan sólo al incentivo de las malas pasiones y a la codicia de sórdidas ganancias” (Pío XI, 1929:56).

8.- La Dictadura del pensamiento único. Recientemente hemos asistido a las amenazas de la Unión Europea hacía países soberanos, como Hungría o Polonia, de veto e incluso inicio de procedimiento de expulsión, si no se pliegan a los requisitos y exigencias de la Unión, en materia como los “derechos sexuales y reproductivos”, que esconden políticas de reducción poblacional, y aquí está incluido el aborto legal sin restricciones enfocado como un problema de la salud de la mujer (Consejo Pontificio para la Familia, 2004:586-588,717,1027). Muchos países están empezando a emitir legislaciones para evitar, por ejemplo, la libertad de expresión de los movimientos pro-vida; en Madrid, disentir ideológicamente de la “ideología de género” impuesta por los gobernantes de la comunidad (PP, PSOE y PODEMOS) conlleva en la actualidad penas de prisión. Una dictadura impuesta desde el el positivismo jurídico, que conforma mentalidades erróneas en torno a “valores” nuevos que niegan los antiguos. Al consagrar comportamientos contra naturam como “derecho” legalmente constituido y jurídicamente defendido, el rechazo social disminuye en porción muy alta, pues la ley crea mentalidad, crea hábitos, los desarrolla, cimienta y los arraiga.

 

Les recomendamos leer el articulo completo en el que se basa este post en  en http://www.notivida.com.ar/Articulos/Matrimonio%20y%20familia/El%20Nuevo%20Orden%20Mundial%20frente%20a%20la%20familia.html

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