Coronavirus y Bioética ante la cultura del descarte.

La fuerza del coronavirus está provocando igualmente un dilema ético ante estos casos más graves sobre qué personas deben ser atendidas antes que otras. Para arrojar luz concretamente desde el ámbito bioético, la profesora Elena Postigo ha publicado a través de Twitter un sencillo manifiesto bioético ante el coronavirus del que se hizo eco ayer RELIGION EN LIBERTAD.

Sra. Ministra, aquí nos tiene para enseñarle, cuando quiera, de quien son nuestros hijos.

Lamentamos informales que el «papá estado» de su querido Stalin pasó a mejor vida. Si pretenden venir a por nuestros hijos, no nos vamos a quedar quietos ni en silencio y, por supuesto, no vamos a ceder al chantaje, aunque la cárcel pueda acabar siendo el premio a la fidelidad a nuestras creencias y, sobre todo, a la libertad y dignidad que tenemos.

Que no se repita la historia (por mucho que algunos lo estén deseando).

La libertad religiosa es la ‘prueba del algodón’ de los derechos humanos. Una democracia como la nuestra no puede permitir que se produzca un número tan alto de ataques a la libertad religiosa, ya que este es el derecho más íntimo de la persona, pues afecta a su conciencia, menos aún cuando esos ataques provienen de los partidos en el Gobierno (Podemos es el partido más laicista con 32 casos. Izquierda Unida se encuentra en tercera posición, con 29 casos.)

Ya hay programa de Gobierno: Expropiaciones a la Iglesia, eutanasia, blindar los abortorios… ¿Que harás tú?

¿Era necesario llegar a este extremo para que los cristianos de España despertemos, salgamos de nuestras cómodas actividades litúrgicas y vidas parroquiales y nos pongamos manos a la obra, saliendo a la calle sin miedo, complejo ni vergüenza, a defender LA VERDAD?

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) pide defender los cuidados paliativos con la misma intensidad que se defiende la Eutanasia.

La sociedad científica recuerda que la inequidad que existe en España agrava el sufrimiento en miles de hogares, cifrado en al menos 80.000 cuyo mantenimiento quieren usar para justificar de manera cínica e hipócrita la Eutanasia.