El virus del porno on-line, dispuesto a hacer su «agosto» con el confinamiento de la población mundial.

El consumo de pornografía online se ha disparado en el último mes. Las visitas a Pornhub, Xvideos o Xhamster han aumentado considerablemente en los países del sudeste asiático donde hay más cuarentenas y confinaciones en casa. La industria del porno on line redobla sus esfuerzos para captar nuevos clientes, y no le importa lo más mínimo si son menores de Edad.

La pornografía es altamente adictiva, viaja a través de los ojos, las imágenes atraviesan el iris y producen una liberación de una sustancia química llamada dopamina, que activa principalmente el deseo y la motivación.

Cuando se consumen drogas, alcohol o pornografía, el cerebro se sobrecarga de dopamina y a medida que se va consumiendo material porno, el cerebro se acostumbra a altas cantidades de ella.

“Los estudios científicos más recientes apoyan estas hipótesis después de analizar los efectos a nivel cerebral de las personas que consumen porno repetidamente, aludiendo que a mayor consumo más se deterioran sus conexiones neuronales”.

Por ello, os recomendamos que, si bien serán unas semanas en las que usaremos más de lo normal los dispositivos moviles, pues incluso los menores deberán hacerlo para continuar con los estudios y sus asignaturas, hagamos todo lo posible por evitar que se haga de forma aislada dentro de los hogares y que su consumo se haga siempre en lugares abiertos y compartidos, como principal fórmula para evitar la tentación de acabar cayendo en estas redes.

Recordemos que Japón y China son potencias mundiales en producción y consumo de -ismos pornográficos, es decir, allí no triunfa el típico porno hetero protagonizado por una rubia y un señor que cuida más sus abdominales que sus neuronas. Japón y China desbancaron a Alemania en materia de pornografía «rara» a finales de los 90. No en vano Asia es cuna de la mayor colonia de depravados del mundo. El consumo online de películas y material audiovisual pornográfico, de la inocencia del bondage hasta la depravación de la coprofagia o los «water sports» -de temática afín a orines y/o lavativas-, se ha disparado de tal manera que la semana pasada se llegaron a caer los servidores de Xhamster.

De hecho, como leemos en el diario ELPLURAL, el sitio webxHamster ha abierto un servicio premium para los abonados en algunas zonas afectadas por el coronavirus.

La oferta, vigente durante todo el mes de marzo, garantiza el acceso gratuito a contenido pornográfico a los residentes de Lombardía (Italia), Veneto (Italia), Teherán (Irán), Islas Canarias (España), Daegu (Corea del Sur) y Wuham (China).

En infobae leemos como el negocio de las “Camgirls” o “modelos de cámaras web”, un espectáculo mayormente pornográfico interactivo en internet, estaría en un momento álgido de apogeo mundial, pues hordas recluidas de usuarios buscarían aliviar su ansiedad derivada de la tensión por la pandemia y por la necesidad de permanecer en casa, según apreciaciones externadas por algunas trabajadoras de la industria para adultos.

“Si estás tratando de vender pornografía, tener a todo el país encerrado en casa sin nada que hacer es una especie de escenario de ensueño”, dijo la estrella del porno Kate Kennedy, con sede en Los Ángeles, al periódico norteamericano The New York Post.

La chica de 25 años decidió probar suerte por su cuenta: abrió una cuenta en un portal donde los usuarios pagan 10 dólares al mes para ver a otras personas haciendo una variedad de actividades ante la cámara -que van desde tareas domésticas como doblar la ropa desnudas o cepillarse los dientes, hasta actos sexuales-, por lo que se deduce que este tipo de negocios experimentan un auge para las “artistas sexuales en solitario”.

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