Por una Navidad menos consumista y más religiosa.

Dice el refrán que «no hay mal que por bien no venga». La historia de salvación del pueblo de Israel está llena de «desiertos», tiempos duros en los que Dios aprovecha la ausencia de «ruido» para hablar a su corazón. Con motivo de las restricciones de la pandemia, el Papa Francisco nos anima a aprovechar el momento para vivir estas navidades de una forma diferente.

“Quien reza no deja nunca el mundo a sus espaldas. Si la oración no recoge las alegrías y los dolores, las esperanzas y las angustias de la humanidad, se convierte en una actividad “decorativa”, una actitud superficial, de teatro, una actitud intimista”. Lo ha dicho el Papa Francisco durante la catequesis que ha tenido lugar esta mañana, sin fieles debido coronavirus, en la Biblioteca Apostólica del Vaticano.

Por una Navidad menos consumista y más religiosa.
Por una Navidad menos consumista y más religiosa.

Todos necesitamos interioridad, dijo el Santo Padre, retirarnos en un espacio y en un tiempo dedicado a nuestra relación con Dios, pero esto “no quiere decir evadirse de la realidad”. “Así los hombres y las mujeres de oración buscan la soledad y el silencio, no para no ser molestados, sino para escuchar mejor la voz de Dios”, señaló Su Santidad. Pero, allá donde estén, “tienen siempre abierta la puerta de su corazón: una puerta abierta para los que rezan sin saber que rezan; para los que no rezan en absoluto pero llevan dentro un grito sofocado, una invocación escondida; para los que se han equivocado y han perdido el camino…”, añadió Francisco.

“Cualquiera puede llamar a la puerta de un orante y encontrar en él o en ella un corazón compasivo, que reza sin excluir a nadie”, explicó. El orante reza por el mundo entero, “llevando sobre sus hombros dolores y pecados”. “Reza por todos y por cada uno: es como si fuera una “antena” de Dios en este mundo. En cada pobre que llama a la puerta, en cada persona que ha perdido el sentido de las cosas, quien reza ve el rostro de Cristo”.

“A la oración le importa el hombre. Simplemente el hombre. Quien no ama al hermano no reza seriamente”, advirtió el Santo Padre. La oración solamente se da en espíritu de amor, dijo, ya que quien no ama “finge rezar, o él cree que reza, pero no reza, porque falta precisamente el espíritu que es el amor”.

“El mundo va adelante gracias a esta cadena de orantes que interceden, y que son en su mayoría desconocidos… ¡pero no para Dios! Hay muchos cristianos desconocidos que, en tiempo de persecución, han sabido repetir las palabras de nuestro Señor: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34)”, aseguró Francisco.

“La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión, intercede por los otros. En particular tiene el deber quien está en un rol de responsabilidad: padres, educadores, ministros ordenados, superiores de comunidad”, indicó Su Santidad. “Recemos los unos por los otros: nos hará bien a nosotros y hará bien a todos”, concluyó.

En los saludos en lengua italiana, el Papa admitió que este año nos esperan restricciones e inconvenientes, “pero pensemos en la Navidad de la Virgen María y San José: ¡no fueron rosas y flores! ¡Cuántas dificultades han tenido! ¡Cuántas preocupaciones!”. “Que nos ayude también esta dificultad a purificar un poco la forma de vivir la Navidad, de celebrar, dejar atrás el consumismo: que sea más religiosa, más auténtica, más verdadera”, instó el Pontífice.

Tanto el texto de referencia como la catequesis completa están disponibles en este enlace de INFOVATICANA.

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