¿Imposiciones «ecológicas»?

El comunismo se derrumbó en casi todo el mundo. Pero la retórica utilizada se fue a “los cuarteles de invierno”, o se desplazo a otras actividades. Precisamente un refugio que han encontrado los comunistas ha sido a través de la expansión del «Marxismo cultural» desde donde, a través de escuelas como la de Franfort, expanden la «lucha de clases» e impregnan movimientos y revoluciones culturales, como la Ideología de Género, el Feminismo radical o, últimamente, el movimiento ambiental. Esto implica contaminar todos estos movimientos con ideas que buscan siempre un culpable (el heterosexual, el hombre, el consumismo) «contra» el que luchar y descargar toda su flema ideológica.

Pese a que los países comunistas, casi todos, cayeron y que recientemente la UE ha declarado el Comunismo como una ideología tan maligna (o mas) que, por ejemplo, el nazismo o el fascismo, todavía hay gente que sigue siendo comunista (bueno, más bien, dicen que lo son mientras twittean desde sus dispositivos de última generación, sentados en un «starbucks», acerca de las bondades de sus supuestas ideas). Pero es un hecho que el marxismo cultural ha visto en la ecología un nuevo caballo de batalla, una nueva trinchera para manifestar sus posiciones ideológicas. Con ello, pervierten el movimiento ambiental, como todo lo que tocan y lejos de fortalecerlo, lo contaminan.

El verdadero movimiento ambiental surgido desde la década de los 70 del siglo pasado era un movimiento puro, limpio, que por supuesto necesitaba el respaldo de mayor numero de personas diversas, como la propia naturaleza. Se logró a través del tiempo y de algunas luchas ambientales que se dieron en su momento. Pero lo cierto del caso es que con el tiempo, y con la caída del bloque soviético, muchos “camaradas” se infiltraron y hasta hicieron suyas las luchas ambientales.

No vemos mal que una lucha ambiental se nutra de personas de diferentes posiciones políticas , ideológicas y económicas (la diversidad es un principio de la naturaleza). Al fin y al cabo lo que le suceda al medio ambiente (agua, suelo, aire o la propia cadena alimentaria) lo sufriremos todos, sin distinción de ningún tipo. Pero lo malo, es que se utilice un movimiento sano por la vida, por el planeta, para reivindicar ideologías caducas, obsoletas. La «lucha» por el medio ambiente no debería ser una «lucha», pues toda lucha tiende a separar en lugar de a unir esfuerzos y tener banderas políticas particulares o ideológicas, pero ya sabemos como le gusta a la izquierda apropiarse de todo lo que suene a «moderno» o «progresista» y, una vez apropiado, imponer su supuesta superioridad moral y convertirlo en una «lucha».

Desgraciadamente y como en otros fenómenos sociales, vemos como una vez más comunismo, liberalismo y capitalismo comparten, al fondo, objetivos, pues todos buscan manipular la conducta de los individuos para que sigan sus dictados, con objetivos bien distintos, pero encuentran en el camino estrategias comunes: Destruir la unidad de la sociedad, aislar a los individuos y generar grupos – clanes mediante pautas de conductas en los que no haya un arraigo real, sino puro sentimentalismo y pasiones, que son mucho más simples de dominar y controlar.

Así que mucho cuidado. El Nuevo Orden Mundial no dá «puntada sin hilo» y a estas alturas, nos resulta difícil creer que aquellos que han ocasionado el problema vengan ahora con toda una lista de soluciones que, amparadas en el miedo al fin de la humanidad, pretendan imponernos para cambiar nuestra forma de vida. Si quieren estudiar el fin de la humanidad, ya podían emplear sus esfuerzos en analizar el suicidio demográfico de los países supuesta mente desarrollados, pues las tasas demográficas si que dejan bastante claro que, antes que nuestro planeta colapse, lo hará nuestra civilización occidental.

Dicho esto, no podríamos terminar nuestro post recordando a Greta que no debería olvidar que vive gracias a que no existen aún diagnósticos prenatales de su enfermedad, De haber existido, muy probablemente habría sido abortada y no habría dejado huella en este mundo, ni de carbono ni de ningún tipo.

Asociación Cristianos en Democracia


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *