Memoria Democrática: La mentira de la Izquierda.

La izquierda española prosigue su camino de borrado selectivo de su sangrienta historia en España. Con la Ley de Memoria Democrática recién aprobada, la mentira histórica de la izquierda cobra carácter de «oficialidad» y podrán hacer y deshacer a su antojo.

En palabras de los representantes de Barbastro Cambiar y Barbastro en Común en el Ayuntamiento de Barbastro: «Es nuestro deber de demócratas erradicar toda simbología franquista para que este episodio, el más amargo de nuestra historia, sea tratado con veracidad, recordando a las víctimas y difundiendo realmente lo sucedido«.

Para ellos lo sucedido no es que hubo una persecución religiosa mucho antes de la Guerra Civil Española. En Mayo de 1931, por citar un sólo ejemplo, ardieron en España cientos de edificios religiosos, con la llegada al poder de los Republicanos.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) fueron asesinados 13 obispos, 4.184 sacerdotes seculares, 2.365 frailes y 296 monjas, a cargo de socialistas y comunistas.

Para ellos, lo realmente sucedido no tuvo nada que ver con el odio radical y absoluto de la izquierda española a la Iglesia Católica.

Para ellos, democracia es solo lo que ellos dicen.

Pero la verdad es muy diferente, y verdad, solo hay una. Como podemos leer en Religión en Libertad, Algunos de los que recuerda el monumento que quieren destruir son los religiosos y sacerdotes claretianos Gregorio Chirivás, Nicasio Sierra, José Pavón, Sebastián Calvo, Pedro Cunill o el subdiácono Wenceslao Clarís. ¿El motivo? Para ellos, el 12 de agosto de 1936 fue su último día con vida, cuando 15 milicianos republicanos irrumpieron en el colegio de las Escuelas Pías, donde se encontraban.

Los siguientes representados en la placa fueron martirizados en la madrugada del 13 de agosto, después de que «el enterrador» Mariano Abad pasase lista de los que iban a ser ejecutados: Secundino Ortega, José Brengaret, Antolín Calvo, Juan Echarri, Pedro García Bernal, Hilario Llorente, Salvador Pigem, Javier Luis Bandrés, Tomás Capdevila, Esteban Casadevall, Eusebio Codina, Juan Codinachs, Teodoro Ruiz de Larrinaga, Juan Sánchez, Manuel Torras, Manuel Buil y Alfonso Miguel.

Una vez reunidos, salieron a la plaza atados de dos en dos, mientras unos les gritaban e insultaban y otros rezaban y las víctimas gritaban Vivas al Papa, al Corazón de María y a Cristo Rey. Tras subirse a un camión que paró pocos kilómetros, fueron tiroteados.

Esta es la única verdad histórica. Esta es la única memoria democrática de Barbastro. Esta es la sangrienta historia que la izquierda española quiere ocultar y que extendió, durante años, por toda España, llegando a masacrar a más de 10.000 personas por motivos religiosos, la persecución religiosa con mayor número de asesinados de Europa de toda la historia.

No solo no podemos dejar que borren o modifiquen la historia. Tenemos el deber moral de enseñarla a nuestros hijos para que entiendan que la izquierda no es un conglomerado de ideas utópicas como enseñan en nuestros centros escolares… que la izquierda es un conglomerado de ideas anti-sociales, que allí dónde se han intentado poner en marcha solo han traído discordia, odio, confrontación social, muerte y pobreza.

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