Nuevos ataques a la libertad religiosa en Cuenca.

Bochorno y vergüenza ajena. Así ha calificado el Obispado de Cuenca (muy acertadamente, según nuestra opinión) la «performance» – basura que un grupo de feminazis llevaron a cabo a las puertas de la Catedral de Cuenca el pasado lunes 16 de Mayo. Un nuevo ataque a la libertad religiosa en España (y ya van casi 30 en lo que llevamos de año 2022)

Cuesta entender los motivos que puedan llevar a unas personas a actuar de un modo que lesiona el más elemental respeto debido a los demás, y que conculca las normas básicas de una serena convivencia ciudadana. Tales conductas producen bochorno y vergüenza ajena..

Se trata sin duda de una provocación más a los cristianos y los católicos en España ante la que, esta vez, el sentido común y la decencia, actuaron, se mano de la Policía Nacional que se encargó de dispersar a la «troupe» feminista radical que, como todas, son mantenidas y financiadas con nuestros impuestos.

Lo que es realmente bochornoso es que medios de comunicación como La Vanguardia o TeleCinco califiquen esta payasada de «performance» y profundicen en el supuesto «curriculum» artístico del grupo que la llevó a cabo, proveniente de Chile, donde, conviene recordar, grupos feministas radicales y violentos llevan años saqueando, destrozando y quemando tempos católicos.

Parece que quieren importarnos esta pseudo basura cultural para tratar que en España nuestra sociedad entre a la espiral de violencia que llevaron a la sociedad Chilena y que ha desembocado con el lamentable y triste proceso constituyente, que incluirá la patraña lingüística de los «derechos sexuales y reproductivos» incluyendo el derecho al asesinato de inocentes (aborto).

Esperemos que nuestras autoridades, como realizaron la pasada semana con un buen criterio, no permitan que la grosería, la blasfemia, el mal gusto y la indecencia se implante en nuestras calles.

Si quieren hacerlo en Teatros privados y hay gente dispuesta a gastar su dinero en ver semejante espectáculo, allá ellas y sus espectadores, pero lo que no puede tolerarse bajo ningún concepto es que este tipo de basura intelectual y estética reciba ni un euro de fondos públicos y, mucho menos, que obtenga permisos para exhibiciones públicas en nuestras calles o centros municipales.

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