Llamados a ACTUAR (y despertar), ¡YA! ¿Hasta cuando vamos a colaborar en el avance del mal con nuestro silencio?

No guste o no, nuestro silencio es cómplice del avance del mal. No queremos hacer una llamada a enfrentarnos a nadie o a nada, es mucho más simple. Queremos hacer una llamada a no avergonzarnos de Jesucristo, ni en privado, ni en público. Una llamada a ser TESTIGOS DE LA VERDAD, también en público, pues es a lo que estamos llamados.