Declaración frente a las injerencias del Gobierno de España en los derechos de la Familia.

No se necesita adoctrinar en ideología de género para enseñar a respetar a las personas con sentimientos LGTB, igual que no se necesita adoctrinar en comunismo o socialismo para enseñar a respetar a los obreros. Ni un colectivo ni otro requiere asignaturas ni talleres específicos ni romper la neutralidad ideológica del Estado: basta con enseñar a respetar a todas las personas.

¿Uniformes igualitarios? El independentismo se alía con la ideología de género.

El objetivo de esta macabra y marxista iniciativa es que no se pueda obligar a un código de vestuario diferenciado por sexo entre los niños y niñas que estudian en colegios financiados con fondos públicos. De esta manera, ellos podrán optar por el uso de faldas mientras ellas podrán escoger llevar pantalón.

La masonería se introduce en la educación española sin complejos.

La participación del conseller de Educación de Cataluña en este foro sorprende por el laicismo agresivo que desarrolla la Fundació Ferrer i Guàrdia y sus organizaciones acólitas como Ateus de Catalunya. Pero, ya que la jornada está centrada en la educación laica y la aconfesionalidad del sistema escolar, hay que preguntarse qué entienden por educación laica y a qué tipo de entorno se está exponiendo el máximo representante de la educación en Cataluña.

Abuso de menores. Esta es la única calificación que el cambio de sexo de un niño debería tener.

La falta de rigor diagnóstico, sobre todo en los casos de niños inmaduros, unido a la irreversibilidad y que no son mas que experimentos, les guste o no, hace que las intervenciones físicas en el cuerpo de los niños para «afirmar» su «identidad de género» violen los principios éticos más razonables y deberían estar prohibidas.

!GRACIAS CARDENAL SARAH¡ ¿Y tú, a que esperas para «movilizarte»? Asociate, es hora de los Cristianos en la vida civil.

el Cardenal Sarah animó a todos los católicos a unirse y a asociarse para ejercer nuestros derechos a la defensa de la libertad educativa de nuestros hijos, haciendo especial hincapié en que no podemos luchar solos contra la ola de ateísmo y laicismo radical que, en Europa, quieren inocular, entre otras cosas, a nuestros hijos.